Respuesta del Columnista

El INEC gentilmente respondió a mi editorial sobre la crítica a la nueva metodología de empleo. Aquí mi respuesta a la contestación.

Agradezco la atención a mi respuesta y comento en el mismo orden:

1.- He criticado que el INEC ha etiquetado a una categoría laboral con una palabra cuya connotación es subjetiva y con juicio de valor. La palabra “adecuado” se presta a malas interpretaciones; justo lo que tiene que evitar una oficina pública que norma estadísticas. El INEC ha respondido que su definición no incluye características como estabilidad laboral, seguridad social, ambiente de trabajo; que su categorización no tiene por intención clasificar a los que tienen seguridad social y otros. De acuerdo, pero eso no es lo que critico; en política pública no cuentan las intenciones sino la recepción de los mensajes. Mi punto es que dentro del entendimiento de esa palabra se presta a comprender a un empleo como bueno o como malo, apropiado o inapropiado (ver definición de “adecuado”) permitiendo a su vez que dentro de ese conjunto entren individuos que puedan tener otras características que pueden ser ilegales, antiéticas e injustas. Esa es la contradicción que critico. Ahora bien, podrían argumentar que la nueva categoría es igual de subjetiva que la anterior. Veamos. La anterior definición era “ocupados plenos”, ¿qué significa?: el que esta haciendo algo de forma completa, llena, el que tiene un oficio completo. La nueva definición: “empleados adecuados”, ¿qué significa?: una persona que está desempeñando un empleo, una labor, por una paga, salario pero de forma apropiada. Que cada uno interprete cuál definición es más subjetiva. Sin embargo, lo fundamental es que en la anterior metodología el individuo se definía independientemente de su relación laboral capital-trabajador. Ahora todo el que está ocupado es empleado, y no solo eso, es adecuado o inadecuado; ojo con la interpretación política y técnica de este detalle.

2.- La OIT no ha normado esta categoría en ninguna Conferencia, implícitamente lo están aceptando.

3.- Mi tercera crítica fue que el nuevo método complica y no simplifica. Cada cinco años hay nuevas conferencias de la OIT, es decir en cinco años habrá un nuevo cambio. La habilidad de la función pública no está en acoger cambios sino en hacerlo sin complicar lo anterior. Siempre van a existir nuevas metodologías, es tradicional de una oficina pública actualizarse, lo retador es hacerlo sin que en el largo plazo las interpretaciones sean enmarañadas. Al final del día mi intención es criticar con argumentos y poner sobre la mesa lo esencial de la neutralidad en el lenguaje de una oficina estadística. Ser burócrata es terriblemente difícil, y dentro de esa dificultad uno debe recordar que la función y las acciones que uno realiza van a perdurar en el largo plazo, que las normativas tienen que ser estables y consensuadas. El otro camino que queda es explicar que la categoría de “adecuados” en el sentido “inecino” pueden incluir “inadecuados” en el sentido común. Mi intención no es polemizar, así que ustedes juzgarán si vale la pena o no rectificar. Solo quiero recordarles que la función pública debe estar abierta a críticas porque se está buscando mejorar. Si me quedo callado y mi error es correcto ¿sería mejor o peor? Eso es lo que nos hace una sociedad democrática: participar, deliberar, criticar, estar de acuerdo y en desacuerdo. Hay que abandonar la vieja costumbre de creer que disentir es políticamente inadecuado.

Texto originalmente publicado el 8 de Noviembre del 2014 en:

http://www.eluniverso.com/opinion/2014/11/08/nota/4195931/respuesta-columnista

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