El antimarketing político de Alianza País

Texto originalmente publicado en GkillCity el 28 de Diciembre del 2014:

https://www.gkillcity.com/articulos/el-mirador-politico/el-antimarketing-politico-alianza-pais

La estrategia política moderna gira en torno a palabrería anglosajona que casi siempre termina siendo un recalentado de tácticas empresariales: el ideological branding, el strategic government,la techno-politics, el elector engagement. Dentro de etiquetas –con frecuente vacío conceptual– se teje lo que muy pocos políticos advierten: sus propuestas son productos de supermercado, enlatados de percha o artículos en promoción, que si bien tendrán su apogeo y su época de buenos precios; su placer será perecedero, su éxtasis será finito y su fama será circunstancial. Se puede entonces clasificar a los políticos en dos grupos: el primero es de quienes interpretan la realidad de forma astuta y planificada comprendiendo que el ciclo de vida político es básicamente un fenómeno comercial y el segundo grupo, de quienes se emocionan y se vuelven adictos a la imagen sin saber los efectos colaterales de la droga que están consumiendo.

En Ecuador, Alianza País (AP) desarrolló al inicio del periodo 2007-2009 una marca basada en principios ideológicos que terminaron descritos en la Constitución de Montecristi; supo manejar grupos de apoyo y transformó la sintonía conceptual en votos. Sin embargo, en 2014 realizó un giro conceptual cuando accedió a cambiar el eje de la discusión política. Si en los primeros seis años su discurso estaba atravesado por la antagonía Ciudadano vs. Pelucón, desde el séptimo año, AP se dedicó a responder las acusaciones de la oposición, y eso implicó discutir en otro terreno, donde la antagonía era la del Estado versus el Ciudadano. Es decir, le cedió la iniciativa del debate a la derecha. Dos momentos materializaron este giro y perjudicaron a la “marca” de AP en el mediano y largo plazo. El 2015 será un año sensible en que AP definirá entre comportarse como un movimiento que administra las marcas políticas con inteligencia, basados en ideales originales, o si continúa mordiendo los anzuelos de una derecha recompuesta, multiforme y mejor financiada que nunca.

I.  Tropezando con los propios cordones: elecciones seccionales de 2014

Si AP perdió mucho o poco en las elecciones seccionales depende del lente y apasionamiento del analista. Pero perder alcaldías claves tuvo su costo simbólico y –exceptuando el caso de Guayaquil– las derrotas fueron debido a errores propios. En Cuenca no se evaluó cualitativamente el poder de un candidato conocido, y en Quito le dieron tarima a un ambiguo-improvisado, sobreestimando la candidatura de Barrera. Ambos errores eran perfectamente previsibles. Sin embargo, desmenuzando las campañas seccionales a nivel nacional hay un elemento más decidor: la heterogeneidad de mensajes políticos de los candidatos de AP fue más alta que nunca. Básicamente cada candidato seccional tuvo la capacidad de ofrecer lo que fuera necesario para convencer un poco más a sus electores; el hilo conector en el partido se simplificó en el respaldo personal del presidente. Tanto, que en algunas zonas hubo alianzas curiosas, alejadas completamente de estructuras ideológicas. Esa fue la antesala para el error discursivo: los temas de debate se basaban en las agendas locales y muy poco en una estructura partidista ideológica. Algunos defendieron el proceder porque argumentaban que la marca estaba “gastada” y lo único que halaba positivamente era la figura presidencial. Varios analistas etiquetaron este problema como “aislamiento” e “incapacidad organizativa”. La consecuencia fue que los temas de discusión fueron los propuestos por la derecha: menos impuestos, un “menor rol” del Estado, cambiar leyes “que restringen” derechos, reducir “gastos innecesarios”, “impulsar la producción”, etc. De esta confusión, simbólicamente solo cosecharon Avanza, unos cuantos improvisados y la derecha.

Ahí estuvo el primer giro estratégico: varios candidatos y voceros de AP se pusieron a defender el rol del Estado como consecuencia del fortalecimiento que ha sido sujeto desde la llegada al poder en 2007. ¿Estuvo mal hacerlo? No. ¿Estuvo mal convertirlo en el eje de los debates? Sí. El discurso original –¿y el accionar?– de AP se desmembró cuando el movimiento aceptó cambiar la antagonía discursiva. Ya no se trataba del ciudadano versus los poderosos, de la gente sencilla versus los ricos, de la gente sin oportunidades versus los millonarios, de la gente común versus los pelucones. Ahora se trataba del ciudadano versus el Estado, el hombre libre versus el control, el ciudadano versus la restricción y los límites. Podría decirse que este giro fue natural porque una vez en el poder, las acciones de AP serían inevitablemente criticadas. Sin embargo, eso no alcanza para decidirse por el cambio de la comunicación hacia otra antangonía. Eso era precisamente lo que buscaba la derecha: que se deje de hablar de quienes siempre tuvieron el poder y que se critique al que lo tiene ahora. Otros podrían argumentar que era necesario hacerlo porque AP se ha convertido en un movimiento estatista y toda solución está dada por la creación de nuevas funciones del Estado: tanto en la concentración de decisiones ejecutivas o en la intervención fiscal. Aunque esto aun no alcance para girar las antagonias, este argumento tiene un punto a favor y por ello es necesario recordar cuáles fueron los principios ideológicos que manejaron la propuesta de AP en 2006: el Estado es la herramienta, no el objetivo. Y ese Estado –queramos o no– va a estar –y debe estar– en otras manos algún día, así que la idea es fortalecerlo para que el ciudadano tenga más derechos y más libertades, no para engordarlo, secuestrarlo o idolatrarlo.

II. La nueva antagonía: discutiendo política en palabras de un banquero

En el tercer trimestre de 2014 uno de los temas de conversación en redes sociales fue la propuesta del “apropiamiento discursivo de la palabra libertad”. Esto venía dado como respuesta a una millonaria campaña de un banquero opus-dei que intentó posicionar la idea de un “Estado Controlador”. La reacción por parte de algunos voceros vino cargada sobre todo de la necesidad de hablar de la libertad, materializando aquí el giro de la estructura comunicacional: ya no era importante hablar de quiénes han rondado el poder desde siempre, de quién ha manejado el país históricamente, de quién ha heredado millonarias fortunas con sospechosas formas de volverse millonario, de los privilegiados por las estructuras políticas, de quién ha sido ministro de oscuros gobiernos, de quién ha defendido sostenida y categóricamente al gremio bancario durante las crisis financieras, de sospechosos alcaldes con financiamiento vinculados a curiosas economías mexicanas, ni de las tres décadas en el poder escondido de los social cristianos. Ahora, el discurso es sobre la definición de libertad, sobre la libertad de los empresarios, el control del Estado y sobre quién mismo es el que gana en esto de ayudar al ciudadano a ser libre.

Esta dinámica tuvo su momento cumbre cuando apareció en televisión local un spot resaltando a la libertad como una recuperación de la dignidad y el acceso a oportunidades. Ese no era el problema, sino que el spot daba a entender que las empresas privadas son en parte las causantes de la restricción de la “verdadera libertad”. El anzuelo había sido mordido por completo: no solo que ahora una parte de la agenda estaba motivada por banqueros sino que convirtieron la reacción comunicacional del gobierno en un ataque gratuito a las empresas privadas en general.

Y resulta que las empresas privadas no son necesariamente malignas. Y resulta que el empresario no es necesariamente un tipo con cuernos y un trinche. Resulta que el 80% de toda la fuerza laboral del país trabaja en el sector privado. Resulta que son las empresas privadas las que pagan impuestos. Ese pequeño detalle, y esa pequeña mención de apenas dos palabras en contra del sector privado fue un error estratégico y la final consecución de un giro comunicacional, y el elemento que luego de las elecciones seccionales confirmó que la antagonía del discurso había cambiado.

No interesa por el momento la reacción al spot, el resto de elementos semióticos, las otras palabras, los colores, los ángulos, que si la actriz era suca o morena, lo que se defendió, lo que se atacó, esas discusiones están para los historiadores y para los peritos en technomarketing ypolitical brand equity. Lo importante es que se evidenció el giro discursivo que ha sido definitorio en términos políticos.`

El reto del 2015

Ante esta realidad habrá reacciones de al menos tres grupos. El primero congrega a la oposición y los defensores de las clases privilegiadas que hablarán de la necesidad de hablar de su espacio perdido, de reducir impuestos, de limitar el tamaño del Estado, de eliminar leyes que controlen a poderosos. Auparán aún más las idolatrías a Margaret Thatcher o las bonanzas del modelo chileno de Pinochet, que en el fondo no son más que recalentados del legado de los Chicago boys. Se inventaran más indicies que “revelen” que vamos mal. Todo con la intención de seguir discutiendo la libertad de los privilegiados, de los poderosos que han perdido espacio. El segundo grupo será una parte de las bases ideológicas que han respaldado a AP que ha sido afectadas por los cambios en los discursos y en la política del movimiento, en desconexión con los ideales iniciales. A este grupo, por la complejidad e importancia dedico mi atención en un segundo texto. Y el tercer grupo será el propio AP, cuyos miembros necesitan recordar que han llegado a donde están debido a principios ideológicos, y que son éstos los que deben guiar los discursos y por ende las acciones políticas. Este grupo debe notar que cada vez que el proyecto se aleja de un precepto conceptual, está defraudando a un grupo de apoyo que –sin importar cuántos votos represente– fue parte de la “marca” original.

AP necesita volver a reconocer que la política se trata de sumar y llegar a acuerdos, que el ciudadano es –o debería ser– el centro de los beneficios, que el Estado es el que debe estar a sus pies y no al revés, que hay que gastar inteligentemente y no gastar para cumplir la ejecución presupuestaria, que no hay que autocalificarse con puntajes de 110 sobre 100, que no hay que auto lanzarse flores, que hay que ser críticos –muy críticos– con uno mismo y con sus jefes directos e indirectos, y que las referencias para criticar deben ser los principios ideológicos que una vez se escribieron en la Constitución. Esta alternativa implica reconocer cuáles son sus antagonias discursivas, recordar por quiénes están en esos cargos, por cuánto tiempo los han elegido, cuál es la meta de sus funciones, y reconocer que son limitados. En suma, reconocer quién es el verdadero jefe de la relación laboral (no sentimental, ni familiar): el ciudadano común y corriente.

Todo proyecto político, como un producto comercial, tiene su ciclo de vida. Por más agraciado, carismático, bendecido o maldecido que se sienta un proyecto, todos están funcionando en un sistema de reglas cuya máxima son las polaridades y los opuestos: la vida y la muerte, el crecimiento y el deceso, la subida y la bajada. Frente a esto hay dos opciones: se puede ser realista e inteligente y utilizar las leyes comerciales para trabajar en base a los ideales iniciales o se pueden perder en el laberinto endulzante de la imagen, de los ídolos, de lo supra-natural. Un realista al frente de una marca política reconocería al menos seis hechos:

  1. Que las marcas políticas son instrumentos de mercado, por lo tanto hay que conocer y sobre todo manejar las reglas del juego.
  2. Que todo producto tiene un ciclo de vida. Por más que idolatremos una marca, ésta tendrá un desgaste y si no tenemos un portafolio de marcas, simplemente la compañía se irá a la quiebra (¿por qué la izquierda se mantiene en el poder en Brasil y Uruguay al mismo tiempo que peligra en Venezuela?).
  3. Que si la proporción de apoyo se mantiene pero hay cambios en la estructura conceptual inicial es muy probable que sean nuevos segmentos los que ahora apoyen a la marca. Esto es muy peligroso, porque los nuevos segmentos no son leales y se mueven por intereses frágiles.
  4. Que las marcas que perduran se basan en principios conceptuales-ideológicos.
  5. Que no reconocer errores aísla a la marca de quienes fueron leales a su propuesta, y son precisamente las bases ideológicas las que se deben cuidar, no las clientelares (un gerente de ventas baja los precios y dirá que la empresa va bien, un gerente de marketing NO baja los precios a pesar de vender menos; porque cuida su marca).
  6. Que los discursos importan, que mantener las antagonias ideológicas es necesario, porque son producto de una discusión y debate conceptual.

La llegada de la nueva dirección a AP en el segundo semestre del 2014 ha tenido un giro organizativo y estructural. Las elecciones internas en el tercer trimestre y eventos políticos con un fuerte mensaje ideológico sientan bases que le hacían falta. Sin embargo, los retos más grandes para el movimiento vendrán en 2015: evaluar las antagonías discursivas, recuperar la discusión y la praxis del pluralismo democrático, releer y rehacer política en base a los principios ideológicos y no caer en juegos fofos de la derecha. Pero sobre todo, el reto esta en preguntarse si son los ciudadanos los beneficiados o limitados, y si la agenda se basa o no en ellos. Esa es la única cuenta que hay que rendir.

Respuesta del Columnista

El INEC gentilmente respondió a mi editorial sobre la crítica a la nueva metodología de empleo. Aquí mi respuesta a la contestación.

Agradezco la atención a mi respuesta y comento en el mismo orden:

1.- He criticado que el INEC ha etiquetado a una categoría laboral con una palabra cuya connotación es subjetiva y con juicio de valor. La palabra “adecuado” se presta a malas interpretaciones; justo lo que tiene que evitar una oficina pública que norma estadísticas. El INEC ha respondido que su definición no incluye características como estabilidad laboral, seguridad social, ambiente de trabajo; que su categorización no tiene por intención clasificar a los que tienen seguridad social y otros. De acuerdo, pero eso no es lo que critico; en política pública no cuentan las intenciones sino la recepción de los mensajes. Mi punto es que dentro del entendimiento de esa palabra se presta a comprender a un empleo como bueno o como malo, apropiado o inapropiado (ver definición de “adecuado”) permitiendo a su vez que dentro de ese conjunto entren individuos que puedan tener otras características que pueden ser ilegales, antiéticas e injustas. Esa es la contradicción que critico. Ahora bien, podrían argumentar que la nueva categoría es igual de subjetiva que la anterior. Veamos. La anterior definición era “ocupados plenos”, ¿qué significa?: el que esta haciendo algo de forma completa, llena, el que tiene un oficio completo. La nueva definición: “empleados adecuados”, ¿qué significa?: una persona que está desempeñando un empleo, una labor, por una paga, salario pero de forma apropiada. Que cada uno interprete cuál definición es más subjetiva. Sin embargo, lo fundamental es que en la anterior metodología el individuo se definía independientemente de su relación laboral capital-trabajador. Ahora todo el que está ocupado es empleado, y no solo eso, es adecuado o inadecuado; ojo con la interpretación política y técnica de este detalle.

2.- La OIT no ha normado esta categoría en ninguna Conferencia, implícitamente lo están aceptando.

3.- Mi tercera crítica fue que el nuevo método complica y no simplifica. Cada cinco años hay nuevas conferencias de la OIT, es decir en cinco años habrá un nuevo cambio. La habilidad de la función pública no está en acoger cambios sino en hacerlo sin complicar lo anterior. Siempre van a existir nuevas metodologías, es tradicional de una oficina pública actualizarse, lo retador es hacerlo sin que en el largo plazo las interpretaciones sean enmarañadas. Al final del día mi intención es criticar con argumentos y poner sobre la mesa lo esencial de la neutralidad en el lenguaje de una oficina estadística. Ser burócrata es terriblemente difícil, y dentro de esa dificultad uno debe recordar que la función y las acciones que uno realiza van a perdurar en el largo plazo, que las normativas tienen que ser estables y consensuadas. El otro camino que queda es explicar que la categoría de “adecuados” en el sentido “inecino” pueden incluir “inadecuados” en el sentido común. Mi intención no es polemizar, así que ustedes juzgarán si vale la pena o no rectificar. Solo quiero recordarles que la función pública debe estar abierta a críticas porque se está buscando mejorar. Si me quedo callado y mi error es correcto ¿sería mejor o peor? Eso es lo que nos hace una sociedad democrática: participar, deliberar, criticar, estar de acuerdo y en desacuerdo. Hay que abandonar la vieja costumbre de creer que disentir es políticamente inadecuado.

Texto originalmente publicado el 8 de Noviembre del 2014 en:

http://www.eluniverso.com/opinion/2014/11/08/nota/4195931/respuesta-columnista

Lo adecuado de lo ilegal

El INEC comete tres equivocaciones con la nueva clasificación de subempleo. La primera es que inventa una categoría con claras connotaciones de juicio de valor: definir un trabajo como “adecuado” o “inadecuado” les va a traer más problemas que beneficios. Por ejemplo, según su nueva clasificación una empleada doméstica sin afiliación al Seguro Social que gana el mínimo está ahora “empleada adecuadamente”. Es decir, algo ilegal ahora es adecuado. Otro ejemplo es el trabajo infantil: un niño que trabaja en el mercado, que gana más de 13 dólares al día es clasificado como “trabajo adecuado”, así sea injusto, ilegal y antiético, ahora para el INEC es “adecuado”. Otro ejemplo es una niña obligada a prostituirse pero que responde la encuesta frente a su victimario: dirá que gana más del mínimo, dirá que trabaja lo suficiente y dirá que quiere cambiarse de trabajo. Ahora es “empleada adecuada”. La estadística oficial debe ser muy cuidadosa en no implementar cambios al apuro, debe evitar juicios de valor, debe razonar con varios actores institucionales cuál es el significado de una nueva categoría. Es evidente que quien se inventó este término no conoce la connotación histórica de la palabra subempleo, no conoce que la explotación laboral no viene dada solo por lo monetario (inseguridad, falta de garantías, explotación física, sexual, psicológica), no conoce la teoría del trabajo ni las relaciones históricas capital-trabajador, no conoce cómo se discutió por décadas la formalización de la precariedad laboral en torno al subempleo.

Ahora bien, han dicho que el cambio está respaldado por la OIT. Esa es mi segunda crítica, porque eso es falso. Revisando detalladamente las cinco resoluciones de la 19ª Conferencia de la OIT que es citada por el INEC, en ningún momento se norma o discute sobre el trabajo “adecuado”. Al contrario, hay avances en otros temas fundamentales como el trabajo digno, algo que el Ecuador debe medir urgentemente y no hay avances al respecto, no por normativa internacional sino por coherencia política. Lo que ha hecho el INEC es una interpretación basándose en un consultor, creando una categoría que puedo afirmar con seguridad no será aprobada –bajo ese nombre y definición– en ningún otro país del mundo.

Dicho sea de paso, el único órgano oficial para especificar normas de estadísticas de trabajo es la Conferencia. Un consultor, especialista, experto, por hábil que sea y por afiliado que esté a la OIT no representa voz oficial. El único documento oficial de la OIT es la Conferencia y ahí no existe algo sobre la categoría inventada por el INEC. Un consultor es libre de opinar lo que quiera, pero el documento oficial es la resolución de la Conferencia y esta no discute siquiera el trabajo “adecuado”. Este proceso debió llevarse con calma, presentando propuestas ante Comisiones de Estadística, si es que hay un informe de consultores especializados debían ser públicos antes de cualquier definición: hasta hoy no hay informe ni es público.

En el 2007 cuando discutimos la nueva metodología de desempleo llevamos a cabo largas, complejas y hasta conflictivas reuniones para definir cómo mejorar la encuesta. Hay documentos interinstitucionales que respaldan un hecho simple: la política pública se hace deliberando, discutiendo con los usuarios y en especial la estadística publica debe ser transparente en el proceso de construcción. Eso es lo que la legitima. Ahora bien, será muy válido el contraargumento de que no necesitamos a la OIT para crear nuestras categorías. Eso es cierto, pero entonces no es correcto mencionar que la OIT respalda algo que no ha discutido.

Y desde ahí arranca mi última crítica: era más fácil mejorar la métrica de subempleo generando subcategorías de subempleo que sean subdivisiones del concepto original. Así no rompían la serie y no incluían juicios de valor contradictorios con la ley del Ecuador. Simplemente tenían que “oficializar” que puede haber subempleos por ingreso, subempleos por insuficiencia de horas y subempleos por insatisfacción laboral. La suma de los tres podía ser el original subempleo y se acababa el problema. Gracias al nuevo cambio solo un experto logrará interpretar entre empleo adecuado, subempleo, inadecuado, remunerado, informal, ocupado pleno, entre otros. Vamos a tener que gastar en otros consultores para desenmarañar lo que hizo el otro consultor: kafkiano.

Dicho sea de paso esta subclasificación que “propongo” ya estaba hecha y hasta Senplades la estaba usando. Podían mejorarla y evitar la confusión, pero ya es muy tarde.

Por último, me ha llamado la atención algo que asumo es un desliz por parte de las autoridades. Argumentan que era necesario cambiar porque cuando comparaban con Colombia o México nuestro subempleo era “muy alto”. Bajo ese criterio cuando a las autoridades les parezca “muy alto” algún otro indicador habrá que cambiarlo. ¿Habrá que pensar en “informalidades adecuadas”, “pobrezas adecuadas”, “ilegalidades adecuadas”?

El INEC debería modificar el término “adecuado”, está a tiempo; pero más que todo debe avanzar al ritmo de las verdaderas problemáticas del país: ¿cuánto avanzamos y cuánto no en el cambio de matriz productiva?, ¿cuál es nuestra inequidad más allá de ingresos?, ¿el país avanza o no con emprendimientos?, entre varios otros. Debe evitar el clásico error de que se cambia un indicador porque no nos gusta la estadística. La estadística no se trata de esa forma. La estadística responde a un concepto, y solo cuando el concepto tiene un antecedente, un marco teórico, una discusión y un análisis, solo entonces se debe considerar un cálculo estadístico. No al revés. Lo que legitima una estadística es la transparencia en el proceso, no la oficialización de un resultado.

Editorial original publicado el 28 de Octubre en http://www.eluniverso.com/opinion/2014/10/28/nota/4158746/adecuado-ilegal-errores-inec-torno-nuevo-subempleo

Entrevista en El Comercio: El remezón de la mujer en Ecuador

El último Domingo del 2013 Diario El Comercio publicó esta entrevista que me realizó sobre el nuevo perfil del ecuatoriano. Comparto el texto y al final link:

Si se podría identificar una sola característica que defina el perfil del ecuatoriano que llega al 2014, ¿cuál sería esta?

Definitivamente, el remezón y el papel social que tiene la mujer.

¿La mujer está al frente del futuro del Ecuador?

Estoy convencido, hay tres elementos que lo justifican. 1) La mujer es quien domina los espacios de educación superior, porque está más presente en las universidades preparándose más. 2) La mujer tiene una mayor participación económica, no solo porque es creciente en el mercado laboral, sino porque el Censo Económico del 2010 reveló que ellas son la mayoría de los propietarios de los establecimientos comerciales. 3) la mujer cambió de actitud respecto a decisiones sobre fertilidad.

Si la población femenina es más o menos similar a la masculina, ¿por qué las universidades tienen más mujeres?

La mujer ahora tiene más acceso a la educación y tiene más opción de participar laboralmente. Además, se casa más tarde y le tiene menos miedo a divorciarse. Adicionalmente, las mujeres que permanecen casadas deciden tener menos hijos y a edades más tardías.

¿Qué episodio marcó este ‘remezón’ de la mujer?

Los padres de familia motivan más a que tengan educación superior y por supuesto la mujer asume el reto. La tasa de acceso a la universidad, en el 2006, era del 26% para la mujer y del 23% para el hombre. Ahora (2013) las mujeres bordean el 35% y los hombres nos estancamos en el 25%. Para el 2020, el 40% de la tasa de educación neta se concentrará en las mujeres y el 20% en hombres.

¿Qué pasa con los hombres?

No reaccionamos de la misma forma. Seguimos convencidos de que las estructuras sociales machistas son las mismas y que estas nos van a dar los mismos beneficios. Quienes piensen así están equivocados: Ecuador ingresa a una sociedad moderna, que cada vez es menos pobre, y donde el hombre está perdiendo espacio frente a la mujer.

¿Esta tendencia se va a mantener de forma estructural?

En el 2030 la participación económica y social se equilibrará. En el pasado había una sociedad machista que favorecía al hombre y ahora la mujer gana terreno.

¿Antes del 2030 el Ecuador podrá tener una presidenta de la República?

Estoy seguro que sí, ya hay señales en ese sentido. El cambio en los criterios políticos no solo se siente en las mujeres sino en las familias. El Ecuador está en plena transición: de ser un país pobre en el año 2006 (cuatro de cada 10 habitantes) a uno donde el 80% ya no lo es (2013). La población ya no tiene en su mente ese discurso de los políticos tradicionales que prometían derrotar la pobreza. La mayoría del país está diversificando sus criterios políticos y uno de ellos es exigir mayor participación social.

Además, las mujeres eran el mayor porcentaje de la población pobre del Ecuador…

Era una realidad atada al tema de la fertilidad. Tener muchos hijos era caer en la trampa de la pobreza. El cambio viene desde la mujer de las zonas urbanas, que tiene menos hijos y una mayor participación en las actividades económicas. Esta realidad ha dado un cambio político, porque el país ahora busca calidad de vida y eso es fácil darse cuenta en las discusiones cotidiana: la gente habla más sobre los temas de nutrición, si el Ecuador debe tener o no una presidenta o si necesita un espacio verde en su condominio.

Sin embargo, en los últimos años se percibe poco interés en el ecuatoriano sobre el debate público. Incluso, a través de la protesta social, había participación.

Si se analizan los mecanismos actuales de participación social, hay espacios más amplios.

¿En dónde?

En la tecnología. Primero porque la reducción del analfabetismo digital abre un círculo virtuoso pues genera educación y reduce la pobreza. Además, garantiza una mayor participación que en el pasado. ¿A través de qué mecanismos se podía transmitir antes una opinión sobre tu ciudad? Tenías que tener un contacto con alguien relacionado a la política o quizás que la televisión te entrevistara…

…O salir a la calle y bloquear la vía, ponerse frente al Congreso y hacer presión social.

Quizás el ciudadano sí puede participar en una marcha, pero a lo mejor no le interese hacerlo sobre temas nacionales. Lo que yo veo es un mayor interés de participar en temas de su ciudad (locales).

¿No es un comportamiento contradictorio, tomando en cuenta que en los últimos 7 años el Ecuador se recentralizó de forma evidente? Las grandes decisiones del país y muchas de las locales se toman en el Poder Ejecutivo…

Hay que comparar con el pasado para tener una referencia. Llegó un liderazgo fuerte a reorganizar las estructuras económicas y sociales y, frente a ello, la oposición ha mostrado vacíos y debilidades…

Gran parte de esa oposición ahora está con el Gobierno.

Es otro factor por el cual también se debe responsabilizar a la oposición. A un país que estaba desinstitucionalizado llegó un movimiento que dijo que lo va a reconstruir, con todas las cosas buenas y malas que ha hecho. De ese cambio se ha dado cuenta el ciudadano común más que el político tradicional. El ecuatoriano ya no se conmueve por el beso al niño pobre. Ahora piensa en temas de sexualidad, de trabajo; quiere que no le asalten, que el tráfico de las ciudades mejore o en tener el último modelo de auto. Hay cambios de criterios.

¿Cuándo el Ecuador comenzó a preocuparse por temas distintos a los de antes?

Ecuador es un país que se parece a Brasil, Colombia y Venezuela en el sentido de que geográficamente está disperso (sus capitales no abarcan mas del 15% de la población del país)  El hecho de tener más ciudades que captan más población hace que a la gente ya no le interesa solo lo que pasa en Guayaquil y Quito, sino lo que pasa en Cuenca, en el oriente o en Santo Domingo. Otro factor es el nuevo rol de la mujer y la reducción de la pobreza.

¿El papel que ahora asume la mujer en el desarrollo del Ecuador es similar al de otros países de América Latina?

En parte se relaciona con la reducción de las tasas de natalidad y eso es a nivel mundial (técnicamente se denomina transición demográfica). Esto se verá por 20 o 30 años. Además, hay países de la región como Ecuador, donde las mujeres entran al mundo laboral en busca de estabilidad económica e independencia. Ese anhelo, de por sí, conlleva un cambio político que impulsará que una mujer vaya a la Presidencia.

¿Su mensaje para la oposición es que si busca reestructurarse debe pensar en el liderazgo de una mujer?

Para la oposición y para el Gobierno.

¿La existencia de un ecuatoriano más consumista es producto de la dolarización y del fenómeno de la migración?

La migración cambió los patrones y los estilos de vida. Que una persona tenga una mínima exposición a la realidad de otro país puede cambiar sus criterios. Todo esto es positivo porque amplía la mente de las personas. Las discusiones que hemos tenido en el país han sido muy parroquiales, del corto plazo. Entonces, el migrante aporta a ese cambio positivo. Y eso sucede no solo con el ecuatoriano que regresa sino con el extranjero que viene. El reto ahora es que las estructuras económicas que tiene el país se mantengan para que el ecuatoriano siga viajando por turismo, negocios, educación…

¿Le preocupa al ecuatoriano promedio que la estabilidad económica se deteriore por un bajón del petróleo?

Eso le preocupa a los estratos más altos (13% de la población). Para ellos la sostenibilidad de la economía es una prioridad. A los estratos medios (un 60%) les preocupa más el bienestar de su familia, la seguridad, el tráfico y las áreas verdes. Cada estrato tiene distinto grado de aspiraciones, aunque la preocupación por lo medioambiental y por la salud es algo transversal.

¿A qué se debe eso?

A que el ecuatoriano ya no está tan preocupado en sobrevivir, sino en que su calidad de vida mejore: en qué tipo de bebida toma en el almuerzo, si su hijo tiene sobrepeso o en qué colegio debe estudiar.

¿Por esto no es nada extraño que el Régimen mantenga el eslogan del buen vivir?

Es un acertado criterio multidimensional. Pero más allá de esto, la sociedad ecuatoriana debe plantearse un reto a futuro: que no solo se debe vivir bien, sino saber convivir. Y eso es lo que no sabemos hacer. El ecuatoriano se queja del tráfico desde su propio auto. No se da cuenta que él es parte de ese problema y esto no es positivo.

¿Por qué?

El ecuatoriano tiene que darse cuenta de que los signos de la buena convivencia no está estrictamente relacionados a este ‘boom’ de consumo. Debemos darnos cuenta de que si dejo parqueado mi auto fuera de la panadería estoy interrumpiendo el paso de la gente que quiere caminar. Esa nueva convivencia tiene detrás de sí un reto político importante, porque la clase media es más exigente y eso tiene que entenderlo el político contemporáneo.

¿Aunque ellos, los analistas y los medios de comunicación digan que el ecuatoriano de hoy le da menos valor a la democracia y las libertades?

Latinbarómetro dice que Ecuador no evalúa mal a la democracia. Lo que le sucede, al igual que otros países, es que valora tener una estructura de orden en lo político y un liderazgo fuerte. Eso no se sentía en el pasado. Recuerdo que en los grupos focales que hacíamos en el 2001 y el 2002, la gente necesitaba a alguien que ponga las reglas claras, que patee al perro y ponga orden en el país.

Pero no se puede pensar en un país moderno sin partidos, sin pluralidad en el pensamiento y en el liderazgo…

Ese es el reto del ciudadano y del líder de opinión. Los elementos que construyen una democracia no deben basarse en liderazgos fuertes. Hay experiencias en América Latina donde ha pasado factura el hecho de que un liderazgo fuerte no piense en el recambio. Y eso es algo que el ecuatoriano y el político deben comprender. El desarrollo de un país no puede basarse en una sola persona.

Eso se ha vivido siempre: 20 años de liderazgos caudillistas, uno tras otro…

La gente debe comprender que todos somos capaces de hacer un buen trabajo, no solo culpar y responsabilizar al otro. Y ese cambio debe empezar por la casa y el empleo. Tengo que crecer yo para dar la oportunidad a que otros se desarrollen. Ese ejercicio de responsabilizarse, delegar, compartir y convivir es lo que debemos como ecuatorianos aprender.

Quién es. Quiteño (1980). Es economista por la USFQ y la Flacso. Fue director del Instituto de Estadística y Censos entre 2007-2012. Sigue un doctorado en EE.UU. Su punto de vista. El cambio social que experimentó la mujer cambiará también el rol de los políticos en el futuro. Las frases:  “El ecuatoriano tiene que entender que la buena convivencia no está relacionados a este ‘boom’ de consumo”. Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/politica/Ecuador-economista-entrevista-Byron_Villacis-politica_0_1056494351.html

Tres verdades sobre Quito.

La impresión de que Quito tiene fiestas más apagadas hace repensar en el perfil del Quiteño de esta época. Quito ya es totalmente distinto al imaginario que familias tradicionales tienen en mente y eso casi siempre les provoca concluir que estamos peor que antes. Yo no creo que estamos peor, yo creo que somos distintos, estamos más segmentados y más dispersos. Encuentro al menos tres sustentos para afirmar esto:

1: ESTAMOS MÁS VIEJOS

En el año 2001, 50% del cantón eran menores a 24 años, en el 2010 ese porcentaje bajó a 46%. En el mismo periodo las personas mayores de 50 años pasaron a ser el 30% de la población, en el 2001 eran el 26%. La edad promedio pasó de 28 a casi 30 años. Estos cambios a simple vista parecerían menores pero en términos agregados y mirando en detalle las pirámides poblacionales se puede entender mejor la variación: hay más gente y de edades más adultas. Para leer con mayor facilidad hay que fijarse a qué edad se alcanzaban las poblaciones señaladas con las flechas, comparando la flecha No1 en el 2001 con la No 1 en el 2010 y así sucesivamente:

Imagen1

Imagen2

2: CADA VEZ HAY MÁS COSTEÑOS Y MENOS “CHAGRAS”

En el 2001, 32 de cada 100 personas que vivía en el cantón Quito había nacido en una provincia distinta a la de Pichincha. En el 2010 esta proporción subió a 34. Este parecería un cambio menor pero no lo es; no solo porque significan alrededor de 160.000 más migrantes sino por su composición: cada vez hay más costeños. En Quito creció la participación de Manabí y Los Rios, mientras decrecían en participación los carchenses y azuayos. Todavía las provincias de mayor contribución de migrantes en Quito son serranas, pero hay un cambio importante en el ranking:

Provincias de mayor aporte de migrantes a Quito, comparativo.

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Este cambio también es cualitativo: los nuevos migrantes tienen una estructura de edad distinta a los “chagras”. Este es un gráfico donde comparo un ejemplo de los migrantes tradicionales de Quito con los nuevos: los cotopaxenses versus los manabitas. El dato importante es que la edad promedio de los migrantes manabas en Quito es 30 años mientras que la edad promedio de los migrantes cotopaxenses en Quito es 41. Es decir tenemos más costeños jóvenes mientras decrece la participación de migrantes serranos, más viejos. Ahora se vuelve más fácil entender por qué Quito se aleja de las tradiciones y se dispersa.

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3: QUITO ES MENOS CONSERVADOR

La gente se casa menos, se divorcia más, tiene menos hijos y se educa más. La mejor forma de resumir este cambio es en el incremento de personas que deciden unirse en vez de casarse. Esta gráfica no solo muestra un gran cambio en la proporción de “unidos”, también un descenso en los “casados”. Es decir, Quito es cada vez menos conservador.

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Entonces; Quito es distinto, Quito es más disperso. Tengo una impresión que va de la mano con lo que he encontrado en los números: las fiestas en los 90’s y 2000 eran sinónimo de chivas sin seguridades, alcohol y puñetes, generalmente en la zona de la Plaza de toros de Iñaquito. Ahora las fiestas están regadas por toda la ciudad, hay menos alcohol visible en las calles y las corridas están lejos y dispersas. Somos distintos, somos más en cantidad y estamos más dispersos. Quizás eso no le quita la personalidad a la ciudad: casi nunca nos ha gustado aceptar nuevas verdades.

Byron Villacis, 2013

Todas las fuentes: Censos oficiales 2001 y 2010

Economía del hogar, una década después (entrevista Revista Vistazo)

Comparto entrevista que me realizó Revista Vistazo a propósito de los resultados de la última encuesta de Ingresos y Gastos que realizó Ecuador. Al final del artículo el link original.

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Economía del hogar, una década después

Byron Villacís. Economista. Director del INEC entre 2007 y 2012. Inició la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, un estudio que no se realizaba desde 2004.

¿Se estabilizó el tamaño del hogar?
Es una tendencia regional: se reducen los integrantes y se incrementan los perceptores. Esto se debe a la mayor participación social y laboral de la mujer. Además, el número de hogares unipersonales crece mientras aquellos con más de cinco miembros disminuyen. A nivel mundial, el tamaño del hogar se “estabiliza” cuando la mayoría tiene un hijo. Pasarán tres décadas para que Ecuador llegue a eso.
¿Cambiaron el ingreso y el gasto?
El ingreso urbano subió 72 por ciento. El gasto, 63 por ciento. La época posdolarización fue positiva en términos microeconómicos. Los hogares aprovechan la estabilidad económica para obtener recursos, consumir y ahorrar. Esto les permite tomar decisiones de largo plazo y sobre esas decisiones radica la fortaleza de una economía: coherencia entre resultados a nivel macro y micro.
¿Es un beneficio igual para todos?
Existe una leve mejoría en el superávit de ingresos promedio de los hogares, del que depende la posibilidad de ahorrar/invertir. Sin embargo, este se alcanza a partir del decil 5 de ingresos. En otras palabras, hay una mejora en la situación de los hogares en general, pero aún hay problemas en los más pobres.
¿Se concentraron los ingresos?
Los hogares más pobres en un escenario de recuperación económica tienen que usar sus nuevos ingresos para saldar deudas, cubrir déficits y alcanzar un nivel de estabilidad. Eso hace que la diferencia entre ricos y pobres se expanda. Después de un tiempo y, si el crecimiento es “redistributivo”, se reduce la brecha. En Ecuador, la desigualdad se está reduciendo.
¿Cómo entender la variación en el destino del gasto?
Indica cambios en el patrón de consumo. El incremento de participación del gasto en comunicación es evidente. La telefonía celular, Internet, televisión pagada… responden a una población más interconectada. Esta variación redistribuye el gasto. Una economía en crecimiento debería reducir su porcentaje de gasto en comida pero por la desigualdad esto aún no sucede.
¿Otros cambios destacables?
El incremento del gasto en salud es “bueno” para la sociedad. Y más aún cuando se reducen gastos en rubros como bebidas alcohólicas y tabaco. El hogar es más inteligente y gasta mejor. Resaltaría el cambio (aumento porcentual de gasto) en transporte y comunicaciones. Es otro signo de recuperación microeconómica de los hogares.

13 consejos para jóvenes burócratas

@byronvillacis

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Texto originalmente publicado en el portal GkillCity.com (http://www.gkillcity.com/index.php/el-mirador/1658-13-consejos-para-jovenes-burocratas)

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En la larga fila del supermercado de un sábado de mañana escucho a un par de jóvenes de veinte y tantos:

– Loco, voy a trabajar en el Ministerio mismo, me salió ese camello después de todo.

– Buenazo, brother, vas a trabajar con la Cinthya que tiene unas amigotas bien puestas.

– Simón pero lo más bacán es el sueldo, es dos veces lo que gano ahorita y de ley ahí salgo 4 y media en puntito.

– Ve, una vez ahí tienes que palanquearte el nombramiento. Hazte pana de tu jefe y si te dan nombramiento te parqueas de por vida.

– No sé, loco, no me veo como burócrata toda mi vida, pero si se da el chance yaf no le voy a hacer fieros.

Escuchando la conversación me acordé cuánto me inquieta el mercado laboral ecuatoriano. No precisamente por sus números a nivel macro (lo que amerita otro tipo de análisis) sino por la frecuente atracción de jóvenes profesionales a entidades públicas cuyo futuro –desafortunadamente– en pocos casos terminan enrumbado en inteligentes carreras profesionales. Y es que el pero no está en que se conviertan en burócratas, el problema es que por inercia terminan inmiscuidos en un sistema que parece atractivo a priori pero que, en el largo plazo, puede pasar una elevada factura.

Conversando con una amiga burócrata sobre este tema me decía: “Esto de la burocracia es como un martillo. Si está en manos de un carpintero podrá construir un hermoso mueble, muy útil y práctico, pero si no estás al tanto de los trucos, puede ser un arma que asesine tu futuro laboral”.

No soy experto en recursos humanos, tampoco creo saber más que el promedio sobre temas laborales. Sin embargo, creo tener experiencia para analizar la burocracia ecuatoriana de estos días: he trabajado en ella así como en el sector privado (transnacionales, empresas medianas, pequeñas y tres emprendimientos) y en la academia (profesor y asistente de profesor). Eso me permite comparar y poder describir experiencias positivas y negativas de gente a la que, dentro o fuera de mis equipos de trabajo, le ha ido muy bien y a la que ha ido peor. Este texto recoge 13 consejos para jóvenes burócratas del Ecuador, que los he venido pensando, discutiendo y seleccionando. Intento que los jóvenes, -cuándo piensen entrar a este sistema o una vez adentro- lo tomen en cuenta, se preparen, lo aprovechen y decidan mejor. Esta no es una declaración a favor ni en contra de posicionas políticas, es un check list sugerido para saber si aceptar un trabajo en una burocracia o cómo enfrentarlo mejor.

Una última acotación: recordemos que la burocracia como concepto no es exclusivo de entidades públicas. Así que esto bien puede aplicarse, en la mayoría de los casos, a burocracias del sector privado. Claro, las sugerencias se orientan principalmente hacia lo público.

1. No te dejes tentar por el salario

Si estas empezando y tu experiencia profesional tiene menos de 5 años, estás en una etapa sensible en la que debes invertir en tu futuro. Tu objetivo debe ser obtener un empleo que te permita crecer profesional y personalmente, un lugar donde aprendas y comprendas gradualmente la rutina y responsabilidad laboral. Los años iniciales de tu profesionalidad van a ser fundamentales para “casar” o “divorciar” tu vida académica con tu vida laboral. Por este motivo, debes tener presente que en tus primeros empleos no vas a tener el trabajo ideal, en tu área preferida o con un sueldo espectacular (claro a menos que seas el hijo del dueño o tengas algún tipo de facilidad que en futuro provocará algún tipo de deficiencia gerencial). Lo más probable es que encuentres trabajos en tu área con salarios más bajos o incluso que solo encuentre pasantías no pagadas. Mi consejo es que a pesar de que ganes menos dinero debes escoger un empleo que sientas que tienes afinidad, que te guste, pero más que todo que aporte en tu formación profesional.

Actualmente en la burocracia se ofertan muchos empleos, la mayoría de ellos administrativos y en la mayoría de los casos el salario en el sector público es mayor al del sector privado (Ecuador-2013). El dilema que deberás resolver es que si escoges un empleo distinto al de tu formación académica al final de cuentas puede ser más lo que pierdas que lo que ganes. ¿Por qué? En el futuro, en algún momento tendrás que competir por otro empleo, con alguien con un perfil parecido al tuyo: ese alguien puede ser una persona que tomó decisiones más acertadas y aprovechó sus primeros años profesionales aprendiendo y ganando experiencia en tu mismo campo ¿Quién crees que tiene más probabilidades de ser contratado? Puede así mismo que –con todo derecho– decidas especializarte en el sector público y descartes la inversión que hiciste previamente con tus estudios. Esa sería una decisión triste, pues de plano descartas la inversión de tiempo, dinero y más que todo de gustos que hiciste con tus estudios.

Este consejo se vuelve un pedido extremo si tu carrera académica está incompleta. El peor daño que te puedes hacer es dejar en stand by o abandonar tus estudios porque encontraste un trabajo con un buen sueldo. Estas quemando tus naves sin haber empezado la guerra. El mundo laboral real es cada vez más competitivo y difícil, cuando salgas de la burbuja y tengas que competir y no tengas un título académico simplemente estarás fuera de juego. Termina esas clases, concéntrate y haz una buena tesis. Haz lo que debes hacer primero, para ello no dependes de nadie, aquí no hay excusas.

2. Prefiere un puesto técnico a uno administrativo

Actualmente en Ecuador, la gran mayoría de oferta burocrática está disponible en los departamentos administrativos. Esto no necesariamente es un mal empleo. En funciones administrativas podrás aprender mucho, conocer de procesos y comprender las marañas procedimentales del sector público. Si tus estudios fueron en Administración o similares, te consideras una persona con paciencia, organización, habilidad para trabajar con perfiles complejos, te gusta el sector público y estas dispuesto a enfrentar los retos que explico a lo largo de este texto, un cargo administrativos puede ser una buena alternativa para ti.

Por otro lado, si estudiaste algo distinto a Administración (o afines) y consideras que tienes un perfil técnico, ése definitivamente no es tu espacio. Ahora bien, en los departamentos “técnicos” todavía hay opciones y buenas. La expansión –y en ciertos casos especialización del sector público en Ecuador a partir del año 2007 ha permitido la creación de muchas plazas de trabajo especializadas y técnicas. Las ramas asociadas a la ingeniería son un claro ejemplo donde sí puedes apostar.

En ciertos casos puntuales, el sector público puede convertirse en una ventaja estratégica en tu vida puesto que puede ser el único lugar donde puedes aprender ciertas técnicas. Pongo un ejemplo con mi experiencia personal: si tu interés en la vida es aprender sobre producción de estadísticas a gran escala y quieres especializarte por ejemplo en censos ¿en qué otro lugar puedes aprender sobre censos sino en el Instituto Nacional de Estadística y Censos? Simplemente no hay más. Lo mismo va a suceder en otras áreas específicas y por supuesto siempre y cuando ese sea tu interés concreto. Por supuesto, es un error que busques aprender algo por la “oportunidad que te brindan”, cuando es algo que no te gusta. Siempre estuve en desacuerdo con el consejo de “hay que aprender sobre petróleos porque es lo que da plata” símil de “para casarte debes escoger el mejor partido”. En la vida tienes que hacer lo que te gusta y aprovechar para especializarte en eso.

3. Busca una institución/organismo con el menor perfil político y mayor técnico

Piensa en tu hoja de vida en el largo plazo. Como decía el tocayo Vásconez: “las personas debemos tener un plan de vida profesional, que no es solo crecer verticalmente sino horizontalmente”. Tendrá más peso si has aprendido cosas importantes y has dejado huella en proyectos estructurales. Las instituciones tienen rangos de acción definidos y si no es tu área de interés y afinidad, no aceptes. En todos los países del mundo hay instituciones públicas dedicadas a cuestiones técnicas y otras a cuestiones políticas. Si lo tuyo es la política y tienes afinidad por los valores de las personas que están al frente de las instituciones pues dale, con mucho ahínco y trabajo: arriésgate. Pero, si lo tuyo no es la política y te gustan ámbitos técnicos no lo hagas. Entrarás a jugar un partido que no será de tu agrado y del que podrías salir magullado, perderás bilis, dinero y lo más irremplazable: tiempo.

4. Evalúa a la cabeza y equipo de la institución: estabilidad, imagen pública, inteligencia.

A donde quiera que vayas, ubica, conoce y evalúa a la cabeza y equipo de tu institución. Si el Gerente, Ministro, Director, Presidente o lo que fuere de la organización es alguien que te inspira confianza, que te hace soñar y ambicionar, que te motiva con su imagen, sabrás que estas en el lugar correcto. Si además te atraen los objetivos planteados dentro de la gestión institucional, entonces también estas en el momento correcto. Toma en cuenta que no estoy diciendo que debe caerte bien, estoy diciendo que debe ser alguien de quien al final del día sepas que vas a aprender algo, y por supuesto, aportar. La gente hace las instituciones, no al revés.

5. Evalúa el perfil del departamento de recursos humanos

Puede suceder que encuentres un empleo en el área que estudiaste, que lo ves promisorio y que está en el sector que te gusta, pero si tienen un departamento de recursos humanos deficiente, te pueden provocar más de un dolor de cabeza. Cometiendo el pecado de generalizar, los departamentos de recursos humanos en el sector público suelen ser deficientes y a menudo dejan escapar trabajadores excepcionales debido a las trabas burocráticas, lentitudes de la rutina y en ciertos casos hasta por favoritismos personales, institucionales y políticos.

Detente un momento para analizar tu percepción sobre este departamento ¿Qué tan organizado lo sientes? ¿Cumplieron con las horas y fechas que desde un inicio te solicitaron para entrevistas y papeleo y burocracia? ¿Has logrado identificar que tienen métodos estandarizados? ¿Te aplicaron una prueba o concurso para acceder al empleo? Si la respuestas son “sí” entonces vamos por buen camino. Si la respuesta es “no” en alguna de estas preguntas vamos mal. Si crees que estas siendo beneficiado por algún tipo de “palanca”, te pido que estés consciente de que lo que te hacen a ti, es exactamente igual de probable que lo hagan con otro, así que prepárate: si contigo hubo favoritismos, puede que en el futuro no crezcas o no renueven tu contrato porque puede haber favoritismos con otro.

6. Separa tu opinión o favoritismo político de tu gestión laboral.

Todos tenemos una opinión política, hasta los que creen no tenerla. Sin embargo, tu trabajo debes tomarlo como algo distinto. Si tu trabajo es técnico, no comentas el error de mezclar ambas cosas. Tú fuiste contratado para algo en concreto y eso es lo que debes cumplir. Ni te excedas opinando o inmiscuyéndote en temas políticos, ni permitas que condicionen tu empleo a favores del mismo estilo. No te dejes manipular. Dale valor a tu trabajo y dignidad a tus decisiones. Nuevamente recuerda: si consigues algo por favores políticos, estas en un lugar en el que tienes exactamente las mismas posibilidades de ser discriminado por los mismos motivos en el futuro.

Ahora bien, si tu trabajo es la política, estudiaste sobre política y tu gestión es sobre política, obviamente este consejo no se aplica. Discutir los límites éticos de la intervención ideológica-partidista en un trabajo estatal es un tema que debería ser abordado desde lo ético. Esto amerita una discusión distinta y este texto no tiene eso por objetivo. Si te interesa el tema solo quisiera dejar sobre la mesa un pensamiento para discusiones futuras: un país no se desarrolla con un Estado partidista, se desarrolla con un Estado inteligente, eficiente, fuerte, pequeño y compuesto por instituciones coordinadas pero independientes entre sí. Intervenir ideológicamente la burocracia (sea del bando que sea) lo vuelve ineficiente, gordo y torpe. Se pierde tiempo y dinero, y eso es caminar en la senda opuesta al desarrollo.

7. Analiza los beneficios extras al salario

Haber salido hace poco de la Universidad hace que uno busque o consolide su independencia económica. Por este motivo es común pescar un trabajo que te brinde mejor salario. Sin embargo, recuerda: en el largo plazo tienen mejores probabilidades de tener un empleo sólido y estable, quienes han desarrollado una carrera profesional estructurada y sostenida. Cuando tengas una oferta de empleo identifica los beneficios extra salariales que existen: ¿te van a capacitar? ¿Tendrás la oportunidad de trabajar con gente de la cual vas a aprender? ¿Tendrás experiencias que sumarán conocimientos importantes y acordes a tu expectativa laboral? Es subjetivo poder responder en qué momento son los beneficios mejores que los costos, sin embargo no viene mal que te detengas a pensar si valen la pena o no. Hay mucha gente que renuncia a trabajos bien pagados, por una mala relación con el equipo. Piensa en estos factores y recuerda que el dinero no lo es todo.

Ahora bien, supongamos que has decido entrar a la burocracia o ya te encuentras dentro de ella. Una cosa es decidir si aceptar o no jugar un partido de futbol respetando sus reglas y otra distinta es no querer jugar una vez dentro del campo de juego.

8. No te asustes ni te amilanes ante los viejos mentales

Recuerda que la edad es un asunto mental. El problema es que este detalle afecta a gran parte de las generaciones previas al año 70 en Ecuador y lo triste es que a veces contamina a los del 80 y 90. Por ende, cuando me refiero a “viejos” en esta sección me refiero a viejos mentales, que los reconocerás por algunos tips a los que tendrás que enfrentarte:

El viejo mental presionará a que no tengas nuevas ideas. Recuerda que el viejo no quiere que lo saquen de su “nivel de confort”, quiere ganar su sueldo sin que nadie le moleste, salir lo más temprano y hacer el menor esfuerzo posible. Un chiquillo con energía y nuevas ideas es una amenaza, así que es probable que te haga la vida imposible. Con ellos me he encontrado en la academia y en el sector público. Mi consejo: ser muy descarado, ser más firme y claro. ¡Quéjate! ¡Propón! ¡Reclama! ¡Inquiere! ¡Reta! ¡Compite! No te dejes amedrentar con sus comentarios irónicos, con sus pasquines o indirectas. Tú sigue. No te detengas. Si terminas perdiendo el empleo, ¡ganas! Son ellos los que pierdan. Tú sigue.

El viejo mental detesta la tecnología. Me acuerdo que un par de burócratas me amenazaron con juicio laboral por obligarlos a SUMAR (sí, sumar) en Excel y no hacerlo a mano. Me dijeron que atentaba contra los “derechos básicos del trabajador de no alienarse a la tecnología imperialista”. Me reí mucho esa tarde. Al cabo de un par de meses reemplace a 4 personas por una sola. Recuerda, si te acostumbras a tus procesos, en algún lugar hay alguien que está aprendiendo y dominando más tecnología. Cuando termine el día ¿quién será más cotizado? Por cierto nunca pusieron el juicio pero quedé como inhumano porque obligué a usar el Excel para sumar.

El viejo mental adora el chisme. Estés donde estés jerárquicamente, el viejo mental creará chismes sobre tu vida. Si eres casado tu fidelidad está rota hace rato. Si eres soltero la pregunta será porque no te casas. Se inventarán de todo a fin de que caigas en el juego. ¿Cuál es el juego?: que fomentes el chisme sobre otros, que respondas a pasquines y sobre todo: que te desconcentres de tu trabajo. Sueno a abuelo patético advirtiendo pero tengo al menos una decena de amigos que podrían hablarte horas de cómo intentaron destruir sus vidas con esta táctica. Tú sé muy parco con esto, ríete, llévalo a broma pero jamás te desgastes en este tema. Ignóralo. Sigue adelante y responde con trabajo. Tú sigue aportando y haciéndolo evidente.

Cuando sientas que te comportas como un viejo mental, renuncia inmediatamente. Eso, nada más que agregar.

9. Ten a la mano tu renuncia lista

Te ayudará a irte cuando lo consideres conveniente o necesario y le dará libertad al líder de tu equipo a tomar la decisión más adecuada en el momento preciso.

Este consejo me lo dio mi hermana y fue el primero que me dieron cuando empecé en la burocracia: no sientas apego por este trabajo y ten siempre lista una hoja impresa con tu renuncia voluntaria. Mi hermana ganó un concurso público a través de una auditoria internacional para ser Gerente de un área en el Banco del Estado. Antes de eso fue Gerente en varios bancos internacionales. Cayó un Presidente, vinieron hordas de enfermos y la misma gente de su equipo mandó sacando a los que ganaron el concurso, “porque implementaron ideas que obligaban a la gente a trabajar”. Ya muy pocos puestos directivos y gerenciales se hacen ahora con auditoras internacionales por lo que es muy probable que algún momento suceda algún tipo de reestructuración y tengas que salir.

Esto también es útil cuando te topes con problemas éticos. Recuerda que primero está tu dignidad, tu carrera profesional y tu imagen. Sé honesto y coherente con tus principios: cuando no estés de acuerdo con algo saca tu hoja, despídete sonrientemente y sigue, que la vida no se acaba.

Ventajosamente yo renuncié por distintos motivos a los de mi hermana y tuve tiempo para preparar mi salida. Tuve comprensión y debo decirlo abiertamente que nunca tuve presión política por parte de mis jefes. Desafortunadamente esto no siempre es así y deben confluir muchos factores para que suceda.

Prepara tu reemplazo, sé generoso al enseñar. El mecanismo para ser indispensable es que la organización no dependa de ti.

10. Compárate continuamente con tu promoción y mantente activo en el mercado

Ten siempre un ojo puesto a tu generación. La gente que se graduó contigo es fundamental para evaluar qué tan bien vas en comparación con el resto. Por favor, no compares el salario, compara la calidad del empleo, lo bien que se siente realizándolo. Cuando mires tus funciones conversa con alguien del sector privado y compara qué está aprendiendo él o ella contra cuánto aprendes tú. Recuerda, esto se trata de ganar conocimiento, habilidades y/o experiencia, no solo dinero.

En esta misma línea, no dejes de mantenerte activo en procesos de selección. Puede que te encuentres estable en algún ente público pero nunca esta demás evaluar cuánto te valoran en el mercado y tener una opción bajo la manga. Participa en concursos privados, así veras si la brecha salarial y las habilidades profesionales están creciendo al mismo ritmo que están creciendo en tu actual empleo. Por supuesto, no te mientas a ti mismo: sé crítico y honesto con lo que estás aprendiendo al momento de compararte.

11. Aprende de leyes y ten mucho cuidado con lo que firmas

Esta es casi una triste consecuencia. En el sector público, a comparación del privado, debes tener muchísimo más cuidado con lo que firmas. He visto gente que por despistada o por comedida termina aprobando cosas que no debía y luego mencionada en los famosos informes de contraloría. A diferencia del sector privado, estos pueden ir desde un llamado de atención hasta la cárcel, pasando por una sanción económica, sin quitar el daño moral al que son expuestas incluso si después se desestima la sanción. Antes de firmar algo (empezando por tu contrato), discútelo con alguien de experiencia, mira los pros y contra y sobre todo ten claro hasta dónde llegan tus responsabilidades. Cualquier extralimitación es riesgosa. Con el tiempo uno va aprendiendo de normas, reglamentos, acuerdos, decretos, leyes y por supuesto de la Constitución. Esto es buenísimo si eres abogado, pero ser abogado normalmente no es algo tan divertido en la vida. A pesar de ello, no está por demás que tengas contacto con algún abogado amigo (ambas condiciones necesarias) que te dé una mano con algún consejo de cuando en cuando o que esté dispuesto a ayudarte con una consulta gratuita. En el peor de los casos juégate por la simple: si no estás seguro de lo que estás firmando, no lo firmes.

12. Prepárate para un choque cultural

Abre tu mente, aprende lo bueno y descarta lo malo. No te contagies de la pereza, busca a la gente alegre, a la deportista, a la contenta, a la propositiva. No te juntes con los “perros de la tristeza”, integra, haz amigos y sobre todo aprende culturas nuevas. Cada institución tiene una cultura a la que se le puede aprovechar, tú decides que parte tomar: lo bueno o lo malo de la historia.

13. Si has llegado hasta acá, lo más importante: si vas a hacer algo, hazlo bien

Atravesar obstáculos tiene siempre su recompensa. Y menciono esto porque hay un valor único que tiene el trabajar en el sector público que es imposible de encontrar –en esa magnitud– en el sector privado: servir.

Seguro nadie te agradecerá cuando te vayas, hasta es posible que muchos no den cuenta que pasaste por allí, pero la satisfacción real es dejar tu huella, transformar tu entorno, incluyendo a las personas con las que compartes, trabajar un poquito más, ser ambicioso en los objetivos que planteas para la institución (construir catedrales y no solo picar piedras para sus muros) y si te lo permiten darle no una, sino las dos manos a alguien vulnerable. No significa dar dinero, significa hacer bien tu trabajo. En una frase: “dar un poquito más”, siempre deja más de lo que recibes.

Trabajar para la gente es un privilegio y si es algo que te gusta y has sobrepasado los obstáculos hazlo bien, con cariño, con dedicación y entrega. Nada compensa la felicidad que uno siente cuando sabes que has dejado un lugar mejor al que encontraste y mejor si es sin bombos y platillos, sin alharacas, sin politiqueros vendiendo humo. Es mejor llegar a casa con una sonrisa por haber hecho bien las cosas, caminar con la conciencia tranquila y saber que has hecho bien tu trabajo. Eso es lo lindo del sector público: está hecho para pocas personas, para aquéllas que están dispuestas a sacrificarse, a buscar el bien común, y que para lograrlo son capaces de sortear obstáculos difíciles.

Es una lista corta y discutible, espero que te sirva y la aproveches. Quizás me equivoco en casi todo (excepto en lo de los abogados), quizás solo en parte. Mi intención no es acertarle a todo sino generar el principio de una guía para que puedas escoger mejor tu empleo y pienses a largo plazo. No está por demás que siempre se recuerde que es más importante tu dignidad, tus valores y tu ética. Allá afuera hay una selva a veces agresiva y a veces atractiva, en tus manos esta hacer de tu ingreso al servicio público una experiencia única, o una pesadilla.

***

Por fin llego al final de la fila en el supermercado. La cajera sufre por una mañana infinita de compras y reclamos. Uno de los jóvenes intenta coquetearla sin éxito y se marchan. Al verme llegar me sonríe corporativamente mientras me saluda. Tiene una foto al parecer de su hija junto a la caja. Tiene también uñas cuidadas, un tatuaje sobrepuesto y rapidez de pianista en los dedos. Al final le pregunto que que piensa de la conversación de los muchachos. Me sonríe con complicidad y astucia antes de sentenciar: “el pez de pecera no sabe que existe el mar”.

Me voy del caminando y sonriendo, pensando los tesoros que uno encuentra sin buscar. Tengo que llegar a casa y escribir este texto.

Septiembre, 2013.

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Gracias a Jorge García, Byron Vasconez, David Vera y Livino Armijos que aportaron con comentarios y sugerencias a este texto.