Lo adecuado de lo ilegal

El INEC comete tres equivocaciones con la nueva clasificación de subempleo. La primera es que inventa una categoría con claras connotaciones de juicio de valor: definir un trabajo como “adecuado” o “inadecuado” les va a traer más problemas que beneficios. Por ejemplo, según su nueva clasificación una empleada doméstica sin afiliación al Seguro Social que gana el mínimo está ahora “empleada adecuadamente”. Es decir, algo ilegal ahora es adecuado. Otro ejemplo es el trabajo infantil: un niño que trabaja en el mercado, que gana más de 13 dólares al día es clasificado como “trabajo adecuado”, así sea injusto, ilegal y antiético, ahora para el INEC es “adecuado”. Otro ejemplo es una niña obligada a prostituirse pero que responde la encuesta frente a su victimario: dirá que gana más del mínimo, dirá que trabaja lo suficiente y dirá que quiere cambiarse de trabajo. Ahora es “empleada adecuada”. La estadística oficial debe ser muy cuidadosa en no implementar cambios al apuro, debe evitar juicios de valor, debe razonar con varios actores institucionales cuál es el significado de una nueva categoría. Es evidente que quien se inventó este término no conoce la connotación histórica de la palabra subempleo, no conoce que la explotación laboral no viene dada solo por lo monetario (inseguridad, falta de garantías, explotación física, sexual, psicológica), no conoce la teoría del trabajo ni las relaciones históricas capital-trabajador, no conoce cómo se discutió por décadas la formalización de la precariedad laboral en torno al subempleo.

Ahora bien, han dicho que el cambio está respaldado por la OIT. Esa es mi segunda crítica, porque eso es falso. Revisando detalladamente las cinco resoluciones de la 19ª Conferencia de la OIT que es citada por el INEC, en ningún momento se norma o discute sobre el trabajo “adecuado”. Al contrario, hay avances en otros temas fundamentales como el trabajo digno, algo que el Ecuador debe medir urgentemente y no hay avances al respecto, no por normativa internacional sino por coherencia política. Lo que ha hecho el INEC es una interpretación basándose en un consultor, creando una categoría que puedo afirmar con seguridad no será aprobada –bajo ese nombre y definición– en ningún otro país del mundo.

Dicho sea de paso, el único órgano oficial para especificar normas de estadísticas de trabajo es la Conferencia. Un consultor, especialista, experto, por hábil que sea y por afiliado que esté a la OIT no representa voz oficial. El único documento oficial de la OIT es la Conferencia y ahí no existe algo sobre la categoría inventada por el INEC. Un consultor es libre de opinar lo que quiera, pero el documento oficial es la resolución de la Conferencia y esta no discute siquiera el trabajo “adecuado”. Este proceso debió llevarse con calma, presentando propuestas ante Comisiones de Estadística, si es que hay un informe de consultores especializados debían ser públicos antes de cualquier definición: hasta hoy no hay informe ni es público.

En el 2007 cuando discutimos la nueva metodología de desempleo llevamos a cabo largas, complejas y hasta conflictivas reuniones para definir cómo mejorar la encuesta. Hay documentos interinstitucionales que respaldan un hecho simple: la política pública se hace deliberando, discutiendo con los usuarios y en especial la estadística publica debe ser transparente en el proceso de construcción. Eso es lo que la legitima. Ahora bien, será muy válido el contraargumento de que no necesitamos a la OIT para crear nuestras categorías. Eso es cierto, pero entonces no es correcto mencionar que la OIT respalda algo que no ha discutido.

Y desde ahí arranca mi última crítica: era más fácil mejorar la métrica de subempleo generando subcategorías de subempleo que sean subdivisiones del concepto original. Así no rompían la serie y no incluían juicios de valor contradictorios con la ley del Ecuador. Simplemente tenían que “oficializar” que puede haber subempleos por ingreso, subempleos por insuficiencia de horas y subempleos por insatisfacción laboral. La suma de los tres podía ser el original subempleo y se acababa el problema. Gracias al nuevo cambio solo un experto logrará interpretar entre empleo adecuado, subempleo, inadecuado, remunerado, informal, ocupado pleno, entre otros. Vamos a tener que gastar en otros consultores para desenmarañar lo que hizo el otro consultor: kafkiano.

Dicho sea de paso esta subclasificación que “propongo” ya estaba hecha y hasta Senplades la estaba usando. Podían mejorarla y evitar la confusión, pero ya es muy tarde.

Por último, me ha llamado la atención algo que asumo es un desliz por parte de las autoridades. Argumentan que era necesario cambiar porque cuando comparaban con Colombia o México nuestro subempleo era “muy alto”. Bajo ese criterio cuando a las autoridades les parezca “muy alto” algún otro indicador habrá que cambiarlo. ¿Habrá que pensar en “informalidades adecuadas”, “pobrezas adecuadas”, “ilegalidades adecuadas”?

El INEC debería modificar el término “adecuado”, está a tiempo; pero más que todo debe avanzar al ritmo de las verdaderas problemáticas del país: ¿cuánto avanzamos y cuánto no en el cambio de matriz productiva?, ¿cuál es nuestra inequidad más allá de ingresos?, ¿el país avanza o no con emprendimientos?, entre varios otros. Debe evitar el clásico error de que se cambia un indicador porque no nos gusta la estadística. La estadística no se trata de esa forma. La estadística responde a un concepto, y solo cuando el concepto tiene un antecedente, un marco teórico, una discusión y un análisis, solo entonces se debe considerar un cálculo estadístico. No al revés. Lo que legitima una estadística es la transparencia en el proceso, no la oficialización de un resultado.

Editorial original publicado el 28 de Octubre en http://www.eluniverso.com/opinion/2014/10/28/nota/4158746/adecuado-ilegal-errores-inec-torno-nuevo-subempleo

Comentarios a “Volviéndose Malo”

Me refierio a este artículo:

http://www.elcomercio.com/sebastian_hurtado/Breaking-Bad_0_1032496800.html

Breaking Bad es un llamativo caso de estudio para políticas públicas. Sebastian Hurtado ha escrito un interesante análisis aunque para mi, incompleto. La guerra contra las drogas es un absurdo que hay que cuestionarse transparentemente a quién beneficia y a quien hace rico. Los estados deben dejar ese costoso y peligroso juego, para justificar aquello evidencias sobran. Pero más alla de eso dejo un par de ideas en la mesa:

1-   1.  ¿A qué costo justificamos la benevolencia del mercado? Tenemos conciencia de que con argumentos como el de Sebastián tácitamente aceptamos que matar es solo “una externalidad”? Tenemos claro lo peligrosos que pueden ser los sustentos como “no importa que no genere valor social, igual está generando valor económico?” Porque en este caso es claro: producir industrialmente drogas duras, asesinar, desunir familias y sacrificarlo todo, al parecer es un costo menor al beneficio económico (y en evidencia del guión: desmedido) que recibe Walter.

2. 2-    ¿Qué hubiera pasado con Walter si había un sistema de seguridad social decente que lo hubiese protegido de enfermedades catastróficas? ¿Qué hubiera pasado si el Estado lo ayudaba con su cáncer? ¿Qué hubiese pasado si tenía un salario decente como maestro de colegio? ¿Qué hubiese pasado si tenía incentivos, condiciones o fondos para investigación pública para fomentar su experticia en química?

Cada moneda tiene dos lados. Saludo el texto de Sebastián pero lo complemento con la evidente necesidad de hacernos pensar lo fundamental de tener un Estado del lado del ciudadano: pequeño, fuerte, solidario pero más que todo presente en problemas cotidianos.

Copio un tuit al respecto:

Canadian Breaking Bad:

Episode 1: Walt finds out he has cancer

Episode 2: Covered by health insurance

The End

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Byron Villacis

Economía del hogar, una década después (entrevista Revista Vistazo)

Comparto entrevista que me realizó Revista Vistazo a propósito de los resultados de la última encuesta de Ingresos y Gastos que realizó Ecuador. Al final del artículo el link original.

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Economía del hogar, una década después

Byron Villacís. Economista. Director del INEC entre 2007 y 2012. Inició la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, un estudio que no se realizaba desde 2004.

¿Se estabilizó el tamaño del hogar?
Es una tendencia regional: se reducen los integrantes y se incrementan los perceptores. Esto se debe a la mayor participación social y laboral de la mujer. Además, el número de hogares unipersonales crece mientras aquellos con más de cinco miembros disminuyen. A nivel mundial, el tamaño del hogar se “estabiliza” cuando la mayoría tiene un hijo. Pasarán tres décadas para que Ecuador llegue a eso.
¿Cambiaron el ingreso y el gasto?
El ingreso urbano subió 72 por ciento. El gasto, 63 por ciento. La época posdolarización fue positiva en términos microeconómicos. Los hogares aprovechan la estabilidad económica para obtener recursos, consumir y ahorrar. Esto les permite tomar decisiones de largo plazo y sobre esas decisiones radica la fortaleza de una economía: coherencia entre resultados a nivel macro y micro.
¿Es un beneficio igual para todos?
Existe una leve mejoría en el superávit de ingresos promedio de los hogares, del que depende la posibilidad de ahorrar/invertir. Sin embargo, este se alcanza a partir del decil 5 de ingresos. En otras palabras, hay una mejora en la situación de los hogares en general, pero aún hay problemas en los más pobres.
¿Se concentraron los ingresos?
Los hogares más pobres en un escenario de recuperación económica tienen que usar sus nuevos ingresos para saldar deudas, cubrir déficits y alcanzar un nivel de estabilidad. Eso hace que la diferencia entre ricos y pobres se expanda. Después de un tiempo y, si el crecimiento es “redistributivo”, se reduce la brecha. En Ecuador, la desigualdad se está reduciendo.
¿Cómo entender la variación en el destino del gasto?
Indica cambios en el patrón de consumo. El incremento de participación del gasto en comunicación es evidente. La telefonía celular, Internet, televisión pagada… responden a una población más interconectada. Esta variación redistribuye el gasto. Una economía en crecimiento debería reducir su porcentaje de gasto en comida pero por la desigualdad esto aún no sucede.
¿Otros cambios destacables?
El incremento del gasto en salud es “bueno” para la sociedad. Y más aún cuando se reducen gastos en rubros como bebidas alcohólicas y tabaco. El hogar es más inteligente y gasta mejor. Resaltaría el cambio (aumento porcentual de gasto) en transporte y comunicaciones. Es otro signo de recuperación microeconómica de los hogares.

13 consejos para jóvenes burócratas

@byronvillacis

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Texto originalmente publicado en el portal GkillCity.com (http://www.gkillcity.com/index.php/el-mirador/1658-13-consejos-para-jovenes-burocratas)

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En la larga fila del supermercado de un sábado de mañana escucho a un par de jóvenes de veinte y tantos:

– Loco, voy a trabajar en el Ministerio mismo, me salió ese camello después de todo.

– Buenazo, brother, vas a trabajar con la Cinthya que tiene unas amigotas bien puestas.

– Simón pero lo más bacán es el sueldo, es dos veces lo que gano ahorita y de ley ahí salgo 4 y media en puntito.

– Ve, una vez ahí tienes que palanquearte el nombramiento. Hazte pana de tu jefe y si te dan nombramiento te parqueas de por vida.

– No sé, loco, no me veo como burócrata toda mi vida, pero si se da el chance yaf no le voy a hacer fieros.

Escuchando la conversación me acordé cuánto me inquieta el mercado laboral ecuatoriano. No precisamente por sus números a nivel macro (lo que amerita otro tipo de análisis) sino por la frecuente atracción de jóvenes profesionales a entidades públicas cuyo futuro –desafortunadamente– en pocos casos terminan enrumbado en inteligentes carreras profesionales. Y es que el pero no está en que se conviertan en burócratas, el problema es que por inercia terminan inmiscuidos en un sistema que parece atractivo a priori pero que, en el largo plazo, puede pasar una elevada factura.

Conversando con una amiga burócrata sobre este tema me decía: “Esto de la burocracia es como un martillo. Si está en manos de un carpintero podrá construir un hermoso mueble, muy útil y práctico, pero si no estás al tanto de los trucos, puede ser un arma que asesine tu futuro laboral”.

No soy experto en recursos humanos, tampoco creo saber más que el promedio sobre temas laborales. Sin embargo, creo tener experiencia para analizar la burocracia ecuatoriana de estos días: he trabajado en ella así como en el sector privado (transnacionales, empresas medianas, pequeñas y tres emprendimientos) y en la academia (profesor y asistente de profesor). Eso me permite comparar y poder describir experiencias positivas y negativas de gente a la que, dentro o fuera de mis equipos de trabajo, le ha ido muy bien y a la que ha ido peor. Este texto recoge 13 consejos para jóvenes burócratas del Ecuador, que los he venido pensando, discutiendo y seleccionando. Intento que los jóvenes, -cuándo piensen entrar a este sistema o una vez adentro- lo tomen en cuenta, se preparen, lo aprovechen y decidan mejor. Esta no es una declaración a favor ni en contra de posicionas políticas, es un check list sugerido para saber si aceptar un trabajo en una burocracia o cómo enfrentarlo mejor.

Una última acotación: recordemos que la burocracia como concepto no es exclusivo de entidades públicas. Así que esto bien puede aplicarse, en la mayoría de los casos, a burocracias del sector privado. Claro, las sugerencias se orientan principalmente hacia lo público.

1. No te dejes tentar por el salario

Si estas empezando y tu experiencia profesional tiene menos de 5 años, estás en una etapa sensible en la que debes invertir en tu futuro. Tu objetivo debe ser obtener un empleo que te permita crecer profesional y personalmente, un lugar donde aprendas y comprendas gradualmente la rutina y responsabilidad laboral. Los años iniciales de tu profesionalidad van a ser fundamentales para “casar” o “divorciar” tu vida académica con tu vida laboral. Por este motivo, debes tener presente que en tus primeros empleos no vas a tener el trabajo ideal, en tu área preferida o con un sueldo espectacular (claro a menos que seas el hijo del dueño o tengas algún tipo de facilidad que en futuro provocará algún tipo de deficiencia gerencial). Lo más probable es que encuentres trabajos en tu área con salarios más bajos o incluso que solo encuentre pasantías no pagadas. Mi consejo es que a pesar de que ganes menos dinero debes escoger un empleo que sientas que tienes afinidad, que te guste, pero más que todo que aporte en tu formación profesional.

Actualmente en la burocracia se ofertan muchos empleos, la mayoría de ellos administrativos y en la mayoría de los casos el salario en el sector público es mayor al del sector privado (Ecuador-2013). El dilema que deberás resolver es que si escoges un empleo distinto al de tu formación académica al final de cuentas puede ser más lo que pierdas que lo que ganes. ¿Por qué? En el futuro, en algún momento tendrás que competir por otro empleo, con alguien con un perfil parecido al tuyo: ese alguien puede ser una persona que tomó decisiones más acertadas y aprovechó sus primeros años profesionales aprendiendo y ganando experiencia en tu mismo campo ¿Quién crees que tiene más probabilidades de ser contratado? Puede así mismo que –con todo derecho– decidas especializarte en el sector público y descartes la inversión que hiciste previamente con tus estudios. Esa sería una decisión triste, pues de plano descartas la inversión de tiempo, dinero y más que todo de gustos que hiciste con tus estudios.

Este consejo se vuelve un pedido extremo si tu carrera académica está incompleta. El peor daño que te puedes hacer es dejar en stand by o abandonar tus estudios porque encontraste un trabajo con un buen sueldo. Estas quemando tus naves sin haber empezado la guerra. El mundo laboral real es cada vez más competitivo y difícil, cuando salgas de la burbuja y tengas que competir y no tengas un título académico simplemente estarás fuera de juego. Termina esas clases, concéntrate y haz una buena tesis. Haz lo que debes hacer primero, para ello no dependes de nadie, aquí no hay excusas.

2. Prefiere un puesto técnico a uno administrativo

Actualmente en Ecuador, la gran mayoría de oferta burocrática está disponible en los departamentos administrativos. Esto no necesariamente es un mal empleo. En funciones administrativas podrás aprender mucho, conocer de procesos y comprender las marañas procedimentales del sector público. Si tus estudios fueron en Administración o similares, te consideras una persona con paciencia, organización, habilidad para trabajar con perfiles complejos, te gusta el sector público y estas dispuesto a enfrentar los retos que explico a lo largo de este texto, un cargo administrativos puede ser una buena alternativa para ti.

Por otro lado, si estudiaste algo distinto a Administración (o afines) y consideras que tienes un perfil técnico, ése definitivamente no es tu espacio. Ahora bien, en los departamentos “técnicos” todavía hay opciones y buenas. La expansión –y en ciertos casos especialización del sector público en Ecuador a partir del año 2007 ha permitido la creación de muchas plazas de trabajo especializadas y técnicas. Las ramas asociadas a la ingeniería son un claro ejemplo donde sí puedes apostar.

En ciertos casos puntuales, el sector público puede convertirse en una ventaja estratégica en tu vida puesto que puede ser el único lugar donde puedes aprender ciertas técnicas. Pongo un ejemplo con mi experiencia personal: si tu interés en la vida es aprender sobre producción de estadísticas a gran escala y quieres especializarte por ejemplo en censos ¿en qué otro lugar puedes aprender sobre censos sino en el Instituto Nacional de Estadística y Censos? Simplemente no hay más. Lo mismo va a suceder en otras áreas específicas y por supuesto siempre y cuando ese sea tu interés concreto. Por supuesto, es un error que busques aprender algo por la “oportunidad que te brindan”, cuando es algo que no te gusta. Siempre estuve en desacuerdo con el consejo de “hay que aprender sobre petróleos porque es lo que da plata” símil de “para casarte debes escoger el mejor partido”. En la vida tienes que hacer lo que te gusta y aprovechar para especializarte en eso.

3. Busca una institución/organismo con el menor perfil político y mayor técnico

Piensa en tu hoja de vida en el largo plazo. Como decía el tocayo Vásconez: “las personas debemos tener un plan de vida profesional, que no es solo crecer verticalmente sino horizontalmente”. Tendrá más peso si has aprendido cosas importantes y has dejado huella en proyectos estructurales. Las instituciones tienen rangos de acción definidos y si no es tu área de interés y afinidad, no aceptes. En todos los países del mundo hay instituciones públicas dedicadas a cuestiones técnicas y otras a cuestiones políticas. Si lo tuyo es la política y tienes afinidad por los valores de las personas que están al frente de las instituciones pues dale, con mucho ahínco y trabajo: arriésgate. Pero, si lo tuyo no es la política y te gustan ámbitos técnicos no lo hagas. Entrarás a jugar un partido que no será de tu agrado y del que podrías salir magullado, perderás bilis, dinero y lo más irremplazable: tiempo.

4. Evalúa a la cabeza y equipo de la institución: estabilidad, imagen pública, inteligencia.

A donde quiera que vayas, ubica, conoce y evalúa a la cabeza y equipo de tu institución. Si el Gerente, Ministro, Director, Presidente o lo que fuere de la organización es alguien que te inspira confianza, que te hace soñar y ambicionar, que te motiva con su imagen, sabrás que estas en el lugar correcto. Si además te atraen los objetivos planteados dentro de la gestión institucional, entonces también estas en el momento correcto. Toma en cuenta que no estoy diciendo que debe caerte bien, estoy diciendo que debe ser alguien de quien al final del día sepas que vas a aprender algo, y por supuesto, aportar. La gente hace las instituciones, no al revés.

5. Evalúa el perfil del departamento de recursos humanos

Puede suceder que encuentres un empleo en el área que estudiaste, que lo ves promisorio y que está en el sector que te gusta, pero si tienen un departamento de recursos humanos deficiente, te pueden provocar más de un dolor de cabeza. Cometiendo el pecado de generalizar, los departamentos de recursos humanos en el sector público suelen ser deficientes y a menudo dejan escapar trabajadores excepcionales debido a las trabas burocráticas, lentitudes de la rutina y en ciertos casos hasta por favoritismos personales, institucionales y políticos.

Detente un momento para analizar tu percepción sobre este departamento ¿Qué tan organizado lo sientes? ¿Cumplieron con las horas y fechas que desde un inicio te solicitaron para entrevistas y papeleo y burocracia? ¿Has logrado identificar que tienen métodos estandarizados? ¿Te aplicaron una prueba o concurso para acceder al empleo? Si la respuestas son “sí” entonces vamos por buen camino. Si la respuesta es “no” en alguna de estas preguntas vamos mal. Si crees que estas siendo beneficiado por algún tipo de “palanca”, te pido que estés consciente de que lo que te hacen a ti, es exactamente igual de probable que lo hagan con otro, así que prepárate: si contigo hubo favoritismos, puede que en el futuro no crezcas o no renueven tu contrato porque puede haber favoritismos con otro.

6. Separa tu opinión o favoritismo político de tu gestión laboral.

Todos tenemos una opinión política, hasta los que creen no tenerla. Sin embargo, tu trabajo debes tomarlo como algo distinto. Si tu trabajo es técnico, no comentas el error de mezclar ambas cosas. Tú fuiste contratado para algo en concreto y eso es lo que debes cumplir. Ni te excedas opinando o inmiscuyéndote en temas políticos, ni permitas que condicionen tu empleo a favores del mismo estilo. No te dejes manipular. Dale valor a tu trabajo y dignidad a tus decisiones. Nuevamente recuerda: si consigues algo por favores políticos, estas en un lugar en el que tienes exactamente las mismas posibilidades de ser discriminado por los mismos motivos en el futuro.

Ahora bien, si tu trabajo es la política, estudiaste sobre política y tu gestión es sobre política, obviamente este consejo no se aplica. Discutir los límites éticos de la intervención ideológica-partidista en un trabajo estatal es un tema que debería ser abordado desde lo ético. Esto amerita una discusión distinta y este texto no tiene eso por objetivo. Si te interesa el tema solo quisiera dejar sobre la mesa un pensamiento para discusiones futuras: un país no se desarrolla con un Estado partidista, se desarrolla con un Estado inteligente, eficiente, fuerte, pequeño y compuesto por instituciones coordinadas pero independientes entre sí. Intervenir ideológicamente la burocracia (sea del bando que sea) lo vuelve ineficiente, gordo y torpe. Se pierde tiempo y dinero, y eso es caminar en la senda opuesta al desarrollo.

7. Analiza los beneficios extras al salario

Haber salido hace poco de la Universidad hace que uno busque o consolide su independencia económica. Por este motivo es común pescar un trabajo que te brinde mejor salario. Sin embargo, recuerda: en el largo plazo tienen mejores probabilidades de tener un empleo sólido y estable, quienes han desarrollado una carrera profesional estructurada y sostenida. Cuando tengas una oferta de empleo identifica los beneficios extra salariales que existen: ¿te van a capacitar? ¿Tendrás la oportunidad de trabajar con gente de la cual vas a aprender? ¿Tendrás experiencias que sumarán conocimientos importantes y acordes a tu expectativa laboral? Es subjetivo poder responder en qué momento son los beneficios mejores que los costos, sin embargo no viene mal que te detengas a pensar si valen la pena o no. Hay mucha gente que renuncia a trabajos bien pagados, por una mala relación con el equipo. Piensa en estos factores y recuerda que el dinero no lo es todo.

Ahora bien, supongamos que has decido entrar a la burocracia o ya te encuentras dentro de ella. Una cosa es decidir si aceptar o no jugar un partido de futbol respetando sus reglas y otra distinta es no querer jugar una vez dentro del campo de juego.

8. No te asustes ni te amilanes ante los viejos mentales

Recuerda que la edad es un asunto mental. El problema es que este detalle afecta a gran parte de las generaciones previas al año 70 en Ecuador y lo triste es que a veces contamina a los del 80 y 90. Por ende, cuando me refiero a “viejos” en esta sección me refiero a viejos mentales, que los reconocerás por algunos tips a los que tendrás que enfrentarte:

El viejo mental presionará a que no tengas nuevas ideas. Recuerda que el viejo no quiere que lo saquen de su “nivel de confort”, quiere ganar su sueldo sin que nadie le moleste, salir lo más temprano y hacer el menor esfuerzo posible. Un chiquillo con energía y nuevas ideas es una amenaza, así que es probable que te haga la vida imposible. Con ellos me he encontrado en la academia y en el sector público. Mi consejo: ser muy descarado, ser más firme y claro. ¡Quéjate! ¡Propón! ¡Reclama! ¡Inquiere! ¡Reta! ¡Compite! No te dejes amedrentar con sus comentarios irónicos, con sus pasquines o indirectas. Tú sigue. No te detengas. Si terminas perdiendo el empleo, ¡ganas! Son ellos los que pierdan. Tú sigue.

El viejo mental detesta la tecnología. Me acuerdo que un par de burócratas me amenazaron con juicio laboral por obligarlos a SUMAR (sí, sumar) en Excel y no hacerlo a mano. Me dijeron que atentaba contra los “derechos básicos del trabajador de no alienarse a la tecnología imperialista”. Me reí mucho esa tarde. Al cabo de un par de meses reemplace a 4 personas por una sola. Recuerda, si te acostumbras a tus procesos, en algún lugar hay alguien que está aprendiendo y dominando más tecnología. Cuando termine el día ¿quién será más cotizado? Por cierto nunca pusieron el juicio pero quedé como inhumano porque obligué a usar el Excel para sumar.

El viejo mental adora el chisme. Estés donde estés jerárquicamente, el viejo mental creará chismes sobre tu vida. Si eres casado tu fidelidad está rota hace rato. Si eres soltero la pregunta será porque no te casas. Se inventarán de todo a fin de que caigas en el juego. ¿Cuál es el juego?: que fomentes el chisme sobre otros, que respondas a pasquines y sobre todo: que te desconcentres de tu trabajo. Sueno a abuelo patético advirtiendo pero tengo al menos una decena de amigos que podrían hablarte horas de cómo intentaron destruir sus vidas con esta táctica. Tú sé muy parco con esto, ríete, llévalo a broma pero jamás te desgastes en este tema. Ignóralo. Sigue adelante y responde con trabajo. Tú sigue aportando y haciéndolo evidente.

Cuando sientas que te comportas como un viejo mental, renuncia inmediatamente. Eso, nada más que agregar.

9. Ten a la mano tu renuncia lista

Te ayudará a irte cuando lo consideres conveniente o necesario y le dará libertad al líder de tu equipo a tomar la decisión más adecuada en el momento preciso.

Este consejo me lo dio mi hermana y fue el primero que me dieron cuando empecé en la burocracia: no sientas apego por este trabajo y ten siempre lista una hoja impresa con tu renuncia voluntaria. Mi hermana ganó un concurso público a través de una auditoria internacional para ser Gerente de un área en el Banco del Estado. Antes de eso fue Gerente en varios bancos internacionales. Cayó un Presidente, vinieron hordas de enfermos y la misma gente de su equipo mandó sacando a los que ganaron el concurso, “porque implementaron ideas que obligaban a la gente a trabajar”. Ya muy pocos puestos directivos y gerenciales se hacen ahora con auditoras internacionales por lo que es muy probable que algún momento suceda algún tipo de reestructuración y tengas que salir.

Esto también es útil cuando te topes con problemas éticos. Recuerda que primero está tu dignidad, tu carrera profesional y tu imagen. Sé honesto y coherente con tus principios: cuando no estés de acuerdo con algo saca tu hoja, despídete sonrientemente y sigue, que la vida no se acaba.

Ventajosamente yo renuncié por distintos motivos a los de mi hermana y tuve tiempo para preparar mi salida. Tuve comprensión y debo decirlo abiertamente que nunca tuve presión política por parte de mis jefes. Desafortunadamente esto no siempre es así y deben confluir muchos factores para que suceda.

Prepara tu reemplazo, sé generoso al enseñar. El mecanismo para ser indispensable es que la organización no dependa de ti.

10. Compárate continuamente con tu promoción y mantente activo en el mercado

Ten siempre un ojo puesto a tu generación. La gente que se graduó contigo es fundamental para evaluar qué tan bien vas en comparación con el resto. Por favor, no compares el salario, compara la calidad del empleo, lo bien que se siente realizándolo. Cuando mires tus funciones conversa con alguien del sector privado y compara qué está aprendiendo él o ella contra cuánto aprendes tú. Recuerda, esto se trata de ganar conocimiento, habilidades y/o experiencia, no solo dinero.

En esta misma línea, no dejes de mantenerte activo en procesos de selección. Puede que te encuentres estable en algún ente público pero nunca esta demás evaluar cuánto te valoran en el mercado y tener una opción bajo la manga. Participa en concursos privados, así veras si la brecha salarial y las habilidades profesionales están creciendo al mismo ritmo que están creciendo en tu actual empleo. Por supuesto, no te mientas a ti mismo: sé crítico y honesto con lo que estás aprendiendo al momento de compararte.

11. Aprende de leyes y ten mucho cuidado con lo que firmas

Esta es casi una triste consecuencia. En el sector público, a comparación del privado, debes tener muchísimo más cuidado con lo que firmas. He visto gente que por despistada o por comedida termina aprobando cosas que no debía y luego mencionada en los famosos informes de contraloría. A diferencia del sector privado, estos pueden ir desde un llamado de atención hasta la cárcel, pasando por una sanción económica, sin quitar el daño moral al que son expuestas incluso si después se desestima la sanción. Antes de firmar algo (empezando por tu contrato), discútelo con alguien de experiencia, mira los pros y contra y sobre todo ten claro hasta dónde llegan tus responsabilidades. Cualquier extralimitación es riesgosa. Con el tiempo uno va aprendiendo de normas, reglamentos, acuerdos, decretos, leyes y por supuesto de la Constitución. Esto es buenísimo si eres abogado, pero ser abogado normalmente no es algo tan divertido en la vida. A pesar de ello, no está por demás que tengas contacto con algún abogado amigo (ambas condiciones necesarias) que te dé una mano con algún consejo de cuando en cuando o que esté dispuesto a ayudarte con una consulta gratuita. En el peor de los casos juégate por la simple: si no estás seguro de lo que estás firmando, no lo firmes.

12. Prepárate para un choque cultural

Abre tu mente, aprende lo bueno y descarta lo malo. No te contagies de la pereza, busca a la gente alegre, a la deportista, a la contenta, a la propositiva. No te juntes con los “perros de la tristeza”, integra, haz amigos y sobre todo aprende culturas nuevas. Cada institución tiene una cultura a la que se le puede aprovechar, tú decides que parte tomar: lo bueno o lo malo de la historia.

13. Si has llegado hasta acá, lo más importante: si vas a hacer algo, hazlo bien

Atravesar obstáculos tiene siempre su recompensa. Y menciono esto porque hay un valor único que tiene el trabajar en el sector público que es imposible de encontrar –en esa magnitud– en el sector privado: servir.

Seguro nadie te agradecerá cuando te vayas, hasta es posible que muchos no den cuenta que pasaste por allí, pero la satisfacción real es dejar tu huella, transformar tu entorno, incluyendo a las personas con las que compartes, trabajar un poquito más, ser ambicioso en los objetivos que planteas para la institución (construir catedrales y no solo picar piedras para sus muros) y si te lo permiten darle no una, sino las dos manos a alguien vulnerable. No significa dar dinero, significa hacer bien tu trabajo. En una frase: “dar un poquito más”, siempre deja más de lo que recibes.

Trabajar para la gente es un privilegio y si es algo que te gusta y has sobrepasado los obstáculos hazlo bien, con cariño, con dedicación y entrega. Nada compensa la felicidad que uno siente cuando sabes que has dejado un lugar mejor al que encontraste y mejor si es sin bombos y platillos, sin alharacas, sin politiqueros vendiendo humo. Es mejor llegar a casa con una sonrisa por haber hecho bien las cosas, caminar con la conciencia tranquila y saber que has hecho bien tu trabajo. Eso es lo lindo del sector público: está hecho para pocas personas, para aquéllas que están dispuestas a sacrificarse, a buscar el bien común, y que para lograrlo son capaces de sortear obstáculos difíciles.

Es una lista corta y discutible, espero que te sirva y la aproveches. Quizás me equivoco en casi todo (excepto en lo de los abogados), quizás solo en parte. Mi intención no es acertarle a todo sino generar el principio de una guía para que puedas escoger mejor tu empleo y pienses a largo plazo. No está por demás que siempre se recuerde que es más importante tu dignidad, tus valores y tu ética. Allá afuera hay una selva a veces agresiva y a veces atractiva, en tus manos esta hacer de tu ingreso al servicio público una experiencia única, o una pesadilla.

***

Por fin llego al final de la fila en el supermercado. La cajera sufre por una mañana infinita de compras y reclamos. Uno de los jóvenes intenta coquetearla sin éxito y se marchan. Al verme llegar me sonríe corporativamente mientras me saluda. Tiene una foto al parecer de su hija junto a la caja. Tiene también uñas cuidadas, un tatuaje sobrepuesto y rapidez de pianista en los dedos. Al final le pregunto que que piensa de la conversación de los muchachos. Me sonríe con complicidad y astucia antes de sentenciar: “el pez de pecera no sabe que existe el mar”.

Me voy del caminando y sonriendo, pensando los tesoros que uno encuentra sin buscar. Tengo que llegar a casa y escribir este texto.

Septiembre, 2013.

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Gracias a Jorge García, Byron Vasconez, David Vera y Livino Armijos que aportaron con comentarios y sugerencias a este texto.

Situación del Mercado Laboral Primer Trimestre 2013: Ecuador, Colombia y Perú

ECUADOR

bandera ecuador

Para el caso de Ecuador, el análisis se basa en los datos de la encuesta de mercado laboral a hogares. Trimestralmente se encuestan 6.876 viviendas en las zonas urbanas y semestralmente a 20.220 viviendas en las zonas urbanas y rurales. Los diseños trimestrales y semestrales permiten realizar conclusiones a nivel nacional, en zonas urbanas y rurales (semestralmente) y para las cinco ciudades más grandes del país: Quito, Guayaquil, Cuenca, Machala y Ambato.

Los datos de desempleo, subempleo y ocupados plenos son subconjuntos de la Población Económicamente Activa (PEA). La suma dela PEA y la PEI (Inactivos) conforma la Población en edad de trabajar. Las variaciones en la PET se deben principalmente a variaciones demográficas. Las variaciones en la PEI – y por lo tanto de la PEA- se pueden deber a incentivos o desincentivos de la población a buscar empleo.  En los reportes presentados, concentramos la atención del análisis en la evolución del desempleo, subempleo y ocupados plenos.

Reporte TI 2013

El nivel de desempleo se encuentra a Marzo del 2013 en 4,61%, hace un año se encontraba en 4,91%. El nivel de subempleo se encuentra a Marzo del 2013 en 44,78%, hace un año se encontraba en 43,55%. El nivel de ocupados plenos se encuentra a Marzo del 2013 en 48,66%, hace una año se encontraba en 50,23%.

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En términos absolutos hay aproximadamente 208.000 personas desempleadas en Ecuador, 2.026.000 personas subempleadas y 2.201.000 personas están ocupadas “plenamente”.

La mayor cantidad de ocupados se encuentran en las ramas de Comercio y Reparación de Vehículos (1.055.000 ocupados), Industrias Manufactureras (589.000 ocupados) y Agricultura, Ganadería, Caza, Silvicultura y Pesca (335.000 personas ocupadas).

El mayor incremento de ocupados se encuentra en las ramas de Distribución de Agua y Alcantarillado (28.000 ocupados más), Industrias Manufactureras (14.000 ocupados más) y Agricultura, Ganadería, Caza, Silvicultura (14.000 ocupados más).

La mayor reducción de ocupados se encuentra en las ramas de Comercio y Reparación de Vehículos (128.000 ocupados menos), las Actividades en Hogares Privados con Servicio Doméstico (19.000e ocupados menos) y las Actividades de Servicios Sociales y de Salud (14.000 ocupados menos).

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Ilustración 2 Indicadores Laborales por condición de actividad

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC)

Elaboración: Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC)

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Ilustración 3 Ocupados por rama de actividad – Marzo 2013

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC)

Elaboración: Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC)

En la ciudad de Quito el desempleo se ubicó en 4,05%, hace un año fue de 3,08%. En Guayaquil pasó de 6,28% en marzo de 2012 a 5,46% en marzo de 2013. En cuenca la cifra del desempleo fue de 3,15%  y el año anterior de 4,67%. Machala presentó una tasa de desempleo de 4,21%, valor que hace un año fue de 5,89% y en Ambato el desempleo pasó de 4,37% a 4,39% en un año.

La Ocupación plena en Quito se mantiene en la misma tasa 60,07% (para marzo 2012 y marzo 2013). En Guayaquil pasa de 53,04% a 53,77%. Cuenca muestra una tasa de ocupados plenos de 64,7%, hace un año fue de 60,50%. En Machala pasa de 50,91% a 50,57% y en Ambato de 53,90% a 41,50%.

El tamaño del mercado laboral ecuatoriano es de 4.525.000 personas (PEA). Este tamaño se ha reducido con respecto al año anterior en 1,79%, es decir 82.000 personas.

COLOMBIA

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La información del mercado laboral en Colombia proviene de la Gran Encuesta Integrada de Hogares, la cual tiene una cobertura a nivel nacional de 24 ciudades y áreas metropolitanas. Es una encuesta por muestreo probabilístico, estratificada, de conglomerados desiguales y trietápica. La muestra mensual es de 20.669 hogares, 18.790 viviendas y 1.879 segmentos.

El nivel de desempleo se encuentra a Marzo del 2013 en 10,2%, hace un año se encontraba en 10,4%. En términos absolutos esto significa que hay 2.321.000 personas desempleadas en Colombia, 20.416.000 ocupados, 6.801.000 subempleados subjetivos[1] y  2.567.000 están categorizadas como subempleados objetivos[2]. El tamaño del mercado laboral colombiano es de 20.416.000 personas (PEA). Este tamaño se ha reducido con respecto al año anterior en 0,6%, es decir 127.000 personas. En este reporte trimestral, llama la atención de la reducción de la Población Económicamente Activa y un incremento de 5 puntos de la población inactiva:

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Ilustración 4 Población ocupada, desocupada inactive y subempleada

Fuente: Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE)

Elaboración: Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE)

Nótese cómo en el último informe del DANE de Colombia, sobre mercado laboral declaró una reducción de la tasa de desempleo en 2,1% y un INCREMENTO de la Población INACTIVA en 5,1%. El Director del DANE en rueda de prensa aclaró que esto se podía deber a que las personas están acogiéndose a cuatro motivos: 1) las familias están recibiendo más ingresos como agregado por lo que menos integrantes salen a buscar empleo 2) hay un incremento de pensionados 3) por días de descanso y festivos y 4) expansión de planes de educación gratuita “cada vez hay mayor penetración de educación”.

Un fenómeno similar sucedió en este trimestre en Estados Unidos: El desempleo baja del 8,1% al 7,5% y la cantidad de personas que no participan en la fuerza laboral SUBEN: de 88 millones a 89 millones.

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PERÚ
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Los datos del Mercado laboral en Perú corresponden a la Encuesta Permanente de Empleo, la cual en el trimestre móvil de enero/febrero/marzo fue aplicada a una muestra de 4.800 viviendas de Lima Metropolitana. En Perú,  de acuerdo a las proyecciones poblacionales, al 2013 Lima Metropolitana representa el 31,1% de la población del país.

El nivel de desempleo se encuentra en el primer trimestre móvil del 2013 (enero-febrero-marzo) en 6,4%, hace una año se encontraba en 8,7%. En términos absolutos esto significa que hay 310.000 personas desempleadas en Perú, 4.552.000 personas ocupadas y 1.809.000 personas están categorizadas como subempleadas. El tamaño del mercado laboral peruano (Lima Metropolitana) es de 4.862.000 personas (PEA). Este tamaño se ha reducido con respecto al año anterior en 0,6%, es decir 28 mil personas.

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Ilustración 6 Tasas de ocupación y desempleo

Fuente: Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) – Perú

Elaboración: Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) – Perú

Finalmente, nótese que en los tres países de la región el desempleo se reduce y al mismo tiempo se reduce la cantidad de personas que pertenecen a la PEA.

 

 

Byron Villacis, Daniela Carrillo


[1] se refiere al simple deseo manifestado por el trabajador de mejorar sus ingresos, el número de horas trabajadas o tener una labor más propia de sus personales competencias.

[2] comprende a quienes tienen el deseo, pero además han hecho una gestión para materializar su aspiración y están en disposición de efectuar el cambio

Cuidado con festejar antes de tiempo

Unas palabras sobre el festejo de la reducción de pobreza en Latinoamérica.

La pobreza por ingresos en Latinoamérica se está reduciendo. Desde mi punto de vista, esto se debe a una oportuna y necesaria intervención de los Estados, tomando en cuenta tres ventajas: 1) una fortalecida corriente política progresista en la región 2) un contexto internacional favorable –con excepción del 2009 y, 3) más y precisas políticas públicas, fortalecidas por nuevas generaciones de tecnócratas.

En este contexto, me ha llamado la atención recientes discusiones en torno la agenda posterior a la reducción de la pobreza y el desmedido énfasis de políticos en enfocarse en “eliminarla”. Este debate viene oportuno además por la muy próxima revisión de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el año 2015. Algunas preguntas surgen entonces: ¿De verdad la pobreza extrema se ha reducido en la región?, ¿lo suficiente para sacarla de la agenda? En este contexto ¿Son una novedad teórica o un aporte útil los nuevos indicadores multidimensionales de pobreza? ¿Qué mecanismos deberían implementarse para legitimar estos indicadores?  Vamos por partes.

¿Está la pobreza extrema eliminada?

El mundo ya alcanzó la meta de reducir a la mitad la proporción de personas que viven con menos de $1.12 dólares al día. En América Latina la proporción llega al 6,5% de la población, como claramente Eduardo Ortiz-Juárez lo explica aquí. Sin embargo, el problema es que dicha meta está evaluada con el indicador de pobreza por ingresos. Esto significa que estamos alegrándonos por un indicador altamente inestable y cuestionado en términos metodológicos. Para ejemplificar: supongamos que Pedro, un comerciante informal de Lima-Perú, que vende productos importados gana más dinero porque las ventas aumentaron en este período. De acuerdo al último reporte sobre la clase media del Banco Mundial (disponible aquí), debido a este incremento de ventas, Pedro puede haber salido de la clasificación de “pobre” (si su ingreso es menor de  4 dólares americanos diarios por persona) para pasar a la de “vulnerable” (si su ingreso está entre 4 y 10 diarios por persona) o puede haber pasado de la clasificación de “vulnerable” a la de “clase media”(si su ingreso está entre 10 y 50). Sin embargo, si los ingresos de Pedro no fueron estables durante un tiempo prudencial y sus ingresos no se invirtieron adecuadamente, cuando las ventas decaigan su clasificación puede cambiar hacia “pobre” nuevamente. A esta inestabilidad del indicador monetario de ingresos hay que sumarle al menos tres problemas: 1) la dificultad de recoger los ingresos por medio de encuestas  2) la disponibilidad irregular y heterogénea de esta variable en encuestas oficiales dentro de institutos de estadística de la región (una discusion interesante al respecto aqui) y 3) al sobreconcentrarnos en evaluar los ingresos monetarios dejamos de lado avances en otras dimensiones del bienestar en las cuales los Estados han tenido importantes gestiones los últimos años.

Una forma más adecuada de medir este fenómeno son los indicadores de pobreza que captan más dimensiones del bienestar y a la vez son más estables que la variable de ingreso. En esta oferta de  indicadores resalto el valor de cuatro: 1) el de Necesidades Básicas Insatisfechas planteado por la CEPAL, 2) el de Pobreza Multidimensional propuesto por OPHI en el Reino Unido, 3) el indicador de Mejor Vida de la OECD y, 4) el Índice del Buen Vivir planteado por Ramirez en Ecuador.

En el caso de las NBI’s se recoge información de pobreza estructural en base a dimensiones relacionadas el acceso a vivienda, acceso a servicios sanitarios, acceso a educación y capacidad económica del hogar. Este indicador ha sido ampliamente usado en América Latina y tiene la fortaleza de ser calculado en base a variables mucho más solidas en términos de relevamiento de información y calidad de fuentes. Aquí mayor información. En el caso de los indicadores propuestos por OPHI se intenta capturar dimensiones como Calidad del trabajo, Empoderamiento, Seguridad física, Bienestar Psicológico y la Capacidad de Vivir Sin Vergüenza. Este indicador multidimensional tiene una sólida construcción teórica, una amplia bibliografía de herramientas en varios idiomas y goza de un reconocimiento mediático internacional, aparte del aval de la prestigiosa Universidad de Oxford. Aquí mayor información. En el caso del indicador de Mejor Vida de la OECD, está construido bajo un concepto aplicable a países desarrollados; sin embargo, es rescatable la inclusión de más dimensiones y cuenta con un proceso didáctico de ponderación en linea de acuerdo a las preferencias de cada usuario. El indicador incluye dimensiones como: vivienda, ingreso, trabajo, comunidad, educación, medio ambiente, empoderamiento civil, salud, satisfacción con la vida, seguridad y balance entre el trabajo y la vida. Por su proceso conceptual y su cercanía metodológica lo asocio mucho al trabajo desarrollado por Stiglitz-Sen y Fitoussi para la creación de nuevas medidas de bienestar en sustitución del PIB. Aquí el reporte de Stiglitz-Sen y Fitoussi y aquí la propuesta de la OECD. Finalmente, resalto la propuesta de Rene Ramírez de Ecuador, que plantea el indicador sintético de la Vida Saludable y Bien Vivida. Sus dimensiones son la esperanza (promedio) de vida, el tiempo dedicado a las producciones de “bienes relacionales”, el tiempo de enfermedad y los años de escolaridad. Aquí se puede ver con mayor profundidad su propuesta.

Todos estos indicadores presentan alternativas coherentes, innovadoras y complementarias ante los déficits del Indicador de Pobreza por Ingresos. Sin embargo, al intentar andar por este nuevo camino, nos encontramos con dos problemas: 1) la ausencia de disponibilidad de información primaria y, 2) la informalidad de la discusión de nuevos indicadores hace que se aparezcan propuestas deformes y sin sustento técnico que muchas veces solo buscan confundir a la opinión pública y a la vez opacan propuestas serias. Expando un poco mis comentarios sobre estos dos puntos.

  1. La conceptualmente desfasada producción de estadística oficial en la región.

No va a servir de nada que elaboremos nuevas y buenas propuestas conceptuales si no llegamos a reformular la  producción de estadística de oficial de base. Si reconocemos que la naturaleza de la pobreza es multidimensional, entonces debemos producir información para medir ese fenómeno y no continuar la mala práctica de producir indicadores unidimensionales “porque es lo que hay disponible para construir”. Estamos renunciando a la naturaleza propia de la medición de fenómenos sociales por conveniencia, comodidad metodológica o en muchos casos por ideología.

Sobre este problema, quizás sea muy fácil culpar a los Institutos de Estadística de la región. Sin embargo, al pensarlo dos veces su responsabilidad es compartida con los propios usuarios quienes deberíamos presionar para tener una producción estadística acorde a nuevas realidades conceptuales. Hay que reconocer que esto toma tiempo, pero más que todo energía para movilizar muchas veces aparatos burocráticos que están dormidos en lógicas antiguas de producción estándar. Hay que cambiar esa lógica. Hay que reemplazar la forma en que se producen estadísticas oficiales. Hay que modernizar la producción conceptual de estadística en la región.

En Ecuador se llegó a discutir y producir ciertos indicadores multidimensionales (buen ejemplo es el trabajo de Mideros aquí, el de Renshaw y Wray aquí y el que se llegó a instaurar en el Instituto de Estadística usando un programa de capacitación y dicusión (algo de información aquí). Sin embargo, internacionalmente solo tuvimos receptibilidad en países como Argentina, Cuba, Venezuela, Perú y Colombia. Esto sucedió en el año 2010. Es ahora cómico recordar que en aquel tiempo había una corriente de “cuadros” que renegaban producir nueva estadística porque era “subjetiva”, o porque no tenía “historia” o la más curiosa excusa “porque no aparecía en los manuales de normativos de estadística, como el FMI y sus guias para la produccion de cuentas nacionales”. El chiste se cuenta solo.

Un mecanismo para promover el cambio de esta lógica de producción, es la participación en espacios como este: la Conferencia Estadística de las Americas, donde se discuten normativas, producción y estándares de estadística oficial en el continente. Los primeros interesados en hacerlo deberían ser los proponentes de los  nuevos indicadores. No hacerlo sería como encontrar una medicina para curar una enfermedad pero despreocuparse por encontrar los ingredientes para producirla de forma masiva.

Por experiencia propia, puedo asegurar que el pretexto no debería ser el dinero. No quiero decir que no haga falta, quiero decir que una adecuada reasignación de recursos internos puede producir más y mejor información. Aparte que es evidente que los Institutos pueden y deben ser más eficientes, como camino para legitimar la estadística pública.

Ahora bien, hay un segundo y más grave obstáculo:

2. La aparición de indicadores fantasmas

Voy a describir este punto con una anécdota de mi tiempo de Director del INEC en Ecuador. Hace un par de años apareció en medios de comunicación un “nuevo” indicador de pobreza multidimensional que dramáticamente anunciaba que el país era el antepenúltimo en la región, que Ecuador era un desastre en varias de las dimensiones de pobreza y que las cosas iban muy mal. El problema no eran sus conclusiones sino sus escandalosas deficiencias metodológicas y su folclórica forma de llamar la atencion. No voy a nombrar el autor ni la supuesta ONG detrás de esta deforme creación porque precisamente buscaban eso: llamar la atención inclusive pisoteando la estadística. Al realizar -inclusive superficialmente- un análisis técnico de esta propuesta, se podía identificar que era un indicador sin sustento conceptual, mezclaba datos de distintas fuentes, distintos períodos y distintas definiciones y como cereza del pastel concluía que la pobreza había incrementado en el 2012 usando datos del 2006 (¡!). Desde el INEC advertimos que era un indicador fantasma que lo único que buscaba era llamar la atención de la opinión pública y que los autores unicamente buscaban posar para la foto; osea, politiqueros. Despues de un tiempo, las cosas cayeron por su propio peso: el indicador ya no es interés de nadie, ni es usado por nadie puesto que el actor que se paseaba por medios se convirtió en político (por cierto con un muy triste resultado electoral).

En este caso la estrategia fracasó puesto que del indicador no se acuerda nadie, pero el peligro es latente: rondan de cuando en vez indicadores “reveladores” o “innovadores” que pretenden llamar la atención con fines políticos, sin embargo su sustento teórico y empírico es altamente cuestionable. Otro ejemplo es el Índice de Transparencia Internacional que realiza un “ranking” de países de acuerdo a su “nivel” de corrupción. Lo llamativo es que no hay una discusión teórica, peor aún consenso sobre un mecanismo estándar de operacionalizar estadísticamente la corrupción. La metodología de este indicador es –irónicamente- poco transparente y es aún más dramático el misterio de cómo un concepto difícil de comparar internacionalmente se llega inclusive a rankear. Como era de esperarse el indicador sí sirve para estigmatizar políticamente a países de la región. Ningún respaldo metodológico aparece al momento de cuestionarnos por qué grandes escándalos financieros, políticos y económicos que rondan frecuentemente las grandes potencias mundiales no tienen efecto alguno en el “ranking”. El silencio es mayor al momento de responder claramente quien financia la difusión de estos indicadores y cuál es su interés verdadero. Este es el peligro más grande de la estadística pública: la aparicion de ONG’s políticas que, sin consideracion ni asidero técnico, pretenden promover “estadísticas” y deslegitimar medidas consensuadas, discutidas y sobre todo técnicas.

Mi opinión es que la solución ante este problema es legitimar y oficializar nuevos y robustos indicadores multidimensionales, pero sobre todo hacerlo usando del sector oficial de la estadística. La respuesta es fortalecer la estadística pública. La clave esta en el empoderamiento de los Institutos de Estadística para que se conviertan en un verdadero avalizador de nuevas propuestas conceptuales pero que al mismo tiempo ejerzan la responsabilidad de producir nueva estadística de base, acorde a las nuevas necesidades conceptuales. Los INE´s deben empoderar más las areas analíticas, las de discusión de metodologías, cuestionarse sobre su agenda de producción y abrir las puertas al momento de decidir su trabajo. Los INE´s deben dejar de ser productores de bases de datos para convertirse en entes estratégicos de la definición de estadística política (menciono “politica” de política pública, no de politiquería).

Para esto, se requieren dos pasos:

  1. Crear una agenda participativa de construccion de metas sociales, (un ejemplo ecuatoriano aqui) pero sobre todo un mecanismo de discusión dentro de los INE´s donde se pueda proponer, discutir, si es necesario modificar, legitimar y producir nuevos indicadores. Las puertas las deben abrir las instituciones y si no están abiertas, los proponentes deben golpearlas, con fuerza.
  2. El reconocimiento (especialmente por parte de políticos) de que la pobreza multidimensional ha tenido una reducción importante en la región, pero NO esta superada y que debemos discutir la realidad de este fenómeno más allá de los ingresos monetarios. Hay que entender, discutir e integrar a esta agenda la evolución no solo indicadores multidimensionales sino la medición de la desigualdad de ingreso y consumo (ejemplos innovadores aqui), la importante relación entre el bienestar subjetivo y el nivel de ingreso (Stevenson y Wolfers lo discuten aquí) la movilidad social, las diferencias urbano/rurales, el estudio de la riqueza y su concentración (El Telegrafo del Ecuador aporta con ejemplos como este), el robustecimiento de la clase media (otro ejemplo de discusion aqui) y la desiguldad dentro y entre los paises (Branko Milanovic tiene un trabajo impresionante aqui). La primera palabra la tienen los políticos responsables que antes de festejar la eliminación de la pobreza deben comprender su mecanismo de medición, su variabilidad y la evidente necesidad de medir dimensiones ausentes en indicadores populares. El primer paso es fortalecer la estadística pública.

Hay que legitimar los aportes de los nuevos indicadores de pobreza multidimensional y su evolución, siendo muy rigurosos en filtrar las propuestas técnicas de las políticas. Pero sobre todo hace falta entender el reto: no se trata de encontrar el indicador más exquisito, sino de impactar e integrar la política pública en términos multidimensionales.

No hay que festejar antes de tiempo.

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