Cuidado con festejar antes de tiempo

Unas palabras sobre el festejo de la reducción de pobreza en Latinoamérica.

La pobreza por ingresos en Latinoamérica se está reduciendo. Desde mi punto de vista, esto se debe a una oportuna y necesaria intervención de los Estados, tomando en cuenta tres ventajas: 1) una fortalecida corriente política progresista en la región 2) un contexto internacional favorable –con excepción del 2009 y, 3) más y precisas políticas públicas, fortalecidas por nuevas generaciones de tecnócratas.

En este contexto, me ha llamado la atención recientes discusiones en torno la agenda posterior a la reducción de la pobreza y el desmedido énfasis de políticos en enfocarse en “eliminarla”. Este debate viene oportuno además por la muy próxima revisión de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el año 2015. Algunas preguntas surgen entonces: ¿De verdad la pobreza extrema se ha reducido en la región?, ¿lo suficiente para sacarla de la agenda? En este contexto ¿Son una novedad teórica o un aporte útil los nuevos indicadores multidimensionales de pobreza? ¿Qué mecanismos deberían implementarse para legitimar estos indicadores?  Vamos por partes.

¿Está la pobreza extrema eliminada?

El mundo ya alcanzó la meta de reducir a la mitad la proporción de personas que viven con menos de $1.12 dólares al día. En América Latina la proporción llega al 6,5% de la población, como claramente Eduardo Ortiz-Juárez lo explica aquí. Sin embargo, el problema es que dicha meta está evaluada con el indicador de pobreza por ingresos. Esto significa que estamos alegrándonos por un indicador altamente inestable y cuestionado en términos metodológicos. Para ejemplificar: supongamos que Pedro, un comerciante informal de Lima-Perú, que vende productos importados gana más dinero porque las ventas aumentaron en este período. De acuerdo al último reporte sobre la clase media del Banco Mundial (disponible aquí), debido a este incremento de ventas, Pedro puede haber salido de la clasificación de “pobre” (si su ingreso es menor de  4 dólares americanos diarios por persona) para pasar a la de “vulnerable” (si su ingreso está entre 4 y 10 diarios por persona) o puede haber pasado de la clasificación de “vulnerable” a la de “clase media”(si su ingreso está entre 10 y 50). Sin embargo, si los ingresos de Pedro no fueron estables durante un tiempo prudencial y sus ingresos no se invirtieron adecuadamente, cuando las ventas decaigan su clasificación puede cambiar hacia “pobre” nuevamente. A esta inestabilidad del indicador monetario de ingresos hay que sumarle al menos tres problemas: 1) la dificultad de recoger los ingresos por medio de encuestas  2) la disponibilidad irregular y heterogénea de esta variable en encuestas oficiales dentro de institutos de estadística de la región (una discusion interesante al respecto aqui) y 3) al sobreconcentrarnos en evaluar los ingresos monetarios dejamos de lado avances en otras dimensiones del bienestar en las cuales los Estados han tenido importantes gestiones los últimos años.

Una forma más adecuada de medir este fenómeno son los indicadores de pobreza que captan más dimensiones del bienestar y a la vez son más estables que la variable de ingreso. En esta oferta de  indicadores resalto el valor de cuatro: 1) el de Necesidades Básicas Insatisfechas planteado por la CEPAL, 2) el de Pobreza Multidimensional propuesto por OPHI en el Reino Unido, 3) el indicador de Mejor Vida de la OECD y, 4) el Índice del Buen Vivir planteado por Ramirez en Ecuador.

En el caso de las NBI’s se recoge información de pobreza estructural en base a dimensiones relacionadas el acceso a vivienda, acceso a servicios sanitarios, acceso a educación y capacidad económica del hogar. Este indicador ha sido ampliamente usado en América Latina y tiene la fortaleza de ser calculado en base a variables mucho más solidas en términos de relevamiento de información y calidad de fuentes. Aquí mayor información. En el caso de los indicadores propuestos por OPHI se intenta capturar dimensiones como Calidad del trabajo, Empoderamiento, Seguridad física, Bienestar Psicológico y la Capacidad de Vivir Sin Vergüenza. Este indicador multidimensional tiene una sólida construcción teórica, una amplia bibliografía de herramientas en varios idiomas y goza de un reconocimiento mediático internacional, aparte del aval de la prestigiosa Universidad de Oxford. Aquí mayor información. En el caso del indicador de Mejor Vida de la OECD, está construido bajo un concepto aplicable a países desarrollados; sin embargo, es rescatable la inclusión de más dimensiones y cuenta con un proceso didáctico de ponderación en linea de acuerdo a las preferencias de cada usuario. El indicador incluye dimensiones como: vivienda, ingreso, trabajo, comunidad, educación, medio ambiente, empoderamiento civil, salud, satisfacción con la vida, seguridad y balance entre el trabajo y la vida. Por su proceso conceptual y su cercanía metodológica lo asocio mucho al trabajo desarrollado por Stiglitz-Sen y Fitoussi para la creación de nuevas medidas de bienestar en sustitución del PIB. Aquí el reporte de Stiglitz-Sen y Fitoussi y aquí la propuesta de la OECD. Finalmente, resalto la propuesta de Rene Ramírez de Ecuador, que plantea el indicador sintético de la Vida Saludable y Bien Vivida. Sus dimensiones son la esperanza (promedio) de vida, el tiempo dedicado a las producciones de “bienes relacionales”, el tiempo de enfermedad y los años de escolaridad. Aquí se puede ver con mayor profundidad su propuesta.

Todos estos indicadores presentan alternativas coherentes, innovadoras y complementarias ante los déficits del Indicador de Pobreza por Ingresos. Sin embargo, al intentar andar por este nuevo camino, nos encontramos con dos problemas: 1) la ausencia de disponibilidad de información primaria y, 2) la informalidad de la discusión de nuevos indicadores hace que se aparezcan propuestas deformes y sin sustento técnico que muchas veces solo buscan confundir a la opinión pública y a la vez opacan propuestas serias. Expando un poco mis comentarios sobre estos dos puntos.

  1. La conceptualmente desfasada producción de estadística oficial en la región.

No va a servir de nada que elaboremos nuevas y buenas propuestas conceptuales si no llegamos a reformular la  producción de estadística de oficial de base. Si reconocemos que la naturaleza de la pobreza es multidimensional, entonces debemos producir información para medir ese fenómeno y no continuar la mala práctica de producir indicadores unidimensionales “porque es lo que hay disponible para construir”. Estamos renunciando a la naturaleza propia de la medición de fenómenos sociales por conveniencia, comodidad metodológica o en muchos casos por ideología.

Sobre este problema, quizás sea muy fácil culpar a los Institutos de Estadística de la región. Sin embargo, al pensarlo dos veces su responsabilidad es compartida con los propios usuarios quienes deberíamos presionar para tener una producción estadística acorde a nuevas realidades conceptuales. Hay que reconocer que esto toma tiempo, pero más que todo energía para movilizar muchas veces aparatos burocráticos que están dormidos en lógicas antiguas de producción estándar. Hay que cambiar esa lógica. Hay que reemplazar la forma en que se producen estadísticas oficiales. Hay que modernizar la producción conceptual de estadística en la región.

En Ecuador se llegó a discutir y producir ciertos indicadores multidimensionales (buen ejemplo es el trabajo de Mideros aquí, el de Renshaw y Wray aquí y el que se llegó a instaurar en el Instituto de Estadística usando un programa de capacitación y dicusión (algo de información aquí). Sin embargo, internacionalmente solo tuvimos receptibilidad en países como Argentina, Cuba, Venezuela, Perú y Colombia. Esto sucedió en el año 2010. Es ahora cómico recordar que en aquel tiempo había una corriente de “cuadros” que renegaban producir nueva estadística porque era “subjetiva”, o porque no tenía “historia” o la más curiosa excusa “porque no aparecía en los manuales de normativos de estadística, como el FMI y sus guias para la produccion de cuentas nacionales”. El chiste se cuenta solo.

Un mecanismo para promover el cambio de esta lógica de producción, es la participación en espacios como este: la Conferencia Estadística de las Americas, donde se discuten normativas, producción y estándares de estadística oficial en el continente. Los primeros interesados en hacerlo deberían ser los proponentes de los  nuevos indicadores. No hacerlo sería como encontrar una medicina para curar una enfermedad pero despreocuparse por encontrar los ingredientes para producirla de forma masiva.

Por experiencia propia, puedo asegurar que el pretexto no debería ser el dinero. No quiero decir que no haga falta, quiero decir que una adecuada reasignación de recursos internos puede producir más y mejor información. Aparte que es evidente que los Institutos pueden y deben ser más eficientes, como camino para legitimar la estadística pública.

Ahora bien, hay un segundo y más grave obstáculo:

2. La aparición de indicadores fantasmas

Voy a describir este punto con una anécdota de mi tiempo de Director del INEC en Ecuador. Hace un par de años apareció en medios de comunicación un “nuevo” indicador de pobreza multidimensional que dramáticamente anunciaba que el país era el antepenúltimo en la región, que Ecuador era un desastre en varias de las dimensiones de pobreza y que las cosas iban muy mal. El problema no eran sus conclusiones sino sus escandalosas deficiencias metodológicas y su folclórica forma de llamar la atencion. No voy a nombrar el autor ni la supuesta ONG detrás de esta deforme creación porque precisamente buscaban eso: llamar la atención inclusive pisoteando la estadística. Al realizar -inclusive superficialmente- un análisis técnico de esta propuesta, se podía identificar que era un indicador sin sustento conceptual, mezclaba datos de distintas fuentes, distintos períodos y distintas definiciones y como cereza del pastel concluía que la pobreza había incrementado en el 2012 usando datos del 2006 (¡!). Desde el INEC advertimos que era un indicador fantasma que lo único que buscaba era llamar la atención de la opinión pública y que los autores unicamente buscaban posar para la foto; osea, politiqueros. Despues de un tiempo, las cosas cayeron por su propio peso: el indicador ya no es interés de nadie, ni es usado por nadie puesto que el actor que se paseaba por medios se convirtió en político (por cierto con un muy triste resultado electoral).

En este caso la estrategia fracasó puesto que del indicador no se acuerda nadie, pero el peligro es latente: rondan de cuando en vez indicadores “reveladores” o “innovadores” que pretenden llamar la atención con fines políticos, sin embargo su sustento teórico y empírico es altamente cuestionable. Otro ejemplo es el Índice de Transparencia Internacional que realiza un “ranking” de países de acuerdo a su “nivel” de corrupción. Lo llamativo es que no hay una discusión teórica, peor aún consenso sobre un mecanismo estándar de operacionalizar estadísticamente la corrupción. La metodología de este indicador es –irónicamente- poco transparente y es aún más dramático el misterio de cómo un concepto difícil de comparar internacionalmente se llega inclusive a rankear. Como era de esperarse el indicador sí sirve para estigmatizar políticamente a países de la región. Ningún respaldo metodológico aparece al momento de cuestionarnos por qué grandes escándalos financieros, políticos y económicos que rondan frecuentemente las grandes potencias mundiales no tienen efecto alguno en el “ranking”. El silencio es mayor al momento de responder claramente quien financia la difusión de estos indicadores y cuál es su interés verdadero. Este es el peligro más grande de la estadística pública: la aparicion de ONG’s políticas que, sin consideracion ni asidero técnico, pretenden promover “estadísticas” y deslegitimar medidas consensuadas, discutidas y sobre todo técnicas.

Mi opinión es que la solución ante este problema es legitimar y oficializar nuevos y robustos indicadores multidimensionales, pero sobre todo hacerlo usando del sector oficial de la estadística. La respuesta es fortalecer la estadística pública. La clave esta en el empoderamiento de los Institutos de Estadística para que se conviertan en un verdadero avalizador de nuevas propuestas conceptuales pero que al mismo tiempo ejerzan la responsabilidad de producir nueva estadística de base, acorde a las nuevas necesidades conceptuales. Los INE´s deben empoderar más las areas analíticas, las de discusión de metodologías, cuestionarse sobre su agenda de producción y abrir las puertas al momento de decidir su trabajo. Los INE´s deben dejar de ser productores de bases de datos para convertirse en entes estratégicos de la definición de estadística política (menciono “politica” de política pública, no de politiquería).

Para esto, se requieren dos pasos:

  1. Crear una agenda participativa de construccion de metas sociales, (un ejemplo ecuatoriano aqui) pero sobre todo un mecanismo de discusión dentro de los INE´s donde se pueda proponer, discutir, si es necesario modificar, legitimar y producir nuevos indicadores. Las puertas las deben abrir las instituciones y si no están abiertas, los proponentes deben golpearlas, con fuerza.
  2. El reconocimiento (especialmente por parte de políticos) de que la pobreza multidimensional ha tenido una reducción importante en la región, pero NO esta superada y que debemos discutir la realidad de este fenómeno más allá de los ingresos monetarios. Hay que entender, discutir e integrar a esta agenda la evolución no solo indicadores multidimensionales sino la medición de la desigualdad de ingreso y consumo (ejemplos innovadores aqui), la importante relación entre el bienestar subjetivo y el nivel de ingreso (Stevenson y Wolfers lo discuten aquí) la movilidad social, las diferencias urbano/rurales, el estudio de la riqueza y su concentración (El Telegrafo del Ecuador aporta con ejemplos como este), el robustecimiento de la clase media (otro ejemplo de discusion aqui) y la desiguldad dentro y entre los paises (Branko Milanovic tiene un trabajo impresionante aqui). La primera palabra la tienen los políticos responsables que antes de festejar la eliminación de la pobreza deben comprender su mecanismo de medición, su variabilidad y la evidente necesidad de medir dimensiones ausentes en indicadores populares. El primer paso es fortalecer la estadística pública.

Hay que legitimar los aportes de los nuevos indicadores de pobreza multidimensional y su evolución, siendo muy rigurosos en filtrar las propuestas técnicas de las políticas. Pero sobre todo hace falta entender el reto: no se trata de encontrar el indicador más exquisito, sino de impactar e integrar la política pública en términos multidimensionales.

No hay que festejar antes de tiempo.

byronvillacis.com

Comentarios al reporte “La Movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina”

En términos generales el reporte es ilustrativo y positivo, deja clara la noción de que la región ya no puede ser clasificada como “pobre” y nos situamos en mejores condiciones económicas y sociales que el pasado. Hay ciertos puntos fuertes y débiles del reporte que comento a continuación:

Lo Bueno del Reporte

En términos generales el reporte es bien recibido puesto que finalmente en la región empezamos a hablar de clase media y no solo de pobreza. La pobreza es un reto enorme en nuestros países pero hasta cierto punto se convirtió en un elemento discursivo y hasta de manipulación de políticos que ofrecían hacerse cargo de este sector. En este sentido es saludable encontrar nuevos reportes con nuevos indicadores como este, al mismo tiempo que reportes como el del Indice de Desarrollo Humano o indicadores de bienestar subjetivo. El solo hecho de que nos “midamos” distinto significa que estamos saliendo de la pobreza.

Adicionalmente, el documento comprueba cuantitativamente que la región ya no es mayoritariamente pobre. La mayoría de su población es “vulnerable” (cerca del 40%) mientras que los “pobres” y los de “clase media” representan cada uno un 30% de la población de la región. Es decir, ya no caben discursos de una región de pobres e indigentes, Latinoamérica ha cambiado.

Lo positivo de estas cifras es su tendencia. Al analizar el Gráfico 2 del Reporte se evidencia que la tendencia creciente de la clase media y la tendencia decreciente de la pobreza en la región. Esto sin lugar a duda es no solo un diagnóstico optimista sino un futuro optimista.

Otro punto positivo del reporte es que se evidencia nuevamente una relación entre la movilidad intergeneracional (capacidad de dejar de ser pobre entre generaciones) es mayor cuando existen menores niveles de desigualdad. Esta es una noticia positiva para el país porque brinda señales de que las reducciones sustanciales de desigualdad en Ecuador no solo colaboran a equilibrar oportunidades entre las familias sino que expanden las probabilidades de que las nuevas generaciones dejen de ser pobres.

Finalmente hay un elemento a destacar en el reporte que llama muchísimo la atención, el hecho de que mencione explícitamente de que no hay evidencia de que el crecimiento de la clase media sea dependiente del sector público: “parecería que la imagen popular de una clase media construida por empresarios intrépidos o por burócratas perezosos (que viven cómodamente de un salario del gobierno) es inexacta”. Esto permite corroborar lo que las encuestas de empleo en Ecuador han revelado: 80% de los empleos generados son del sector privado y 20% del sector privado y esta estructura NO ha variado los últimos 7 años, lo que demuestra que el robustecimiento de la clase media no está ligado a cambios estructurales debido a mayor empleo en el sector público.

Lo Malo, diagnosticado por del Reporte

En el diagnóstico del Reporte se evidencia nuevamente el problema más grave de la región: la desigualdad. En el gráfico 1 se puede observar la bajísima densidad de población que tiene un ingreso superior a 50 dólares per cápita diarios y la altísima densidad de población que gana entre 4 y 10 dólares per cápita diarios. Es decir, la región ya no es pobre, pero la mayoría aún está en el umbral donde termina la pobreza e ingresa a la clase definida como media. El reto de Latinoamérica es convertir la mayoría de su población en un estrato medio y/o alto estable y alejado de regresar a situaciones de pobreza.

El segundo punto de diagnóstico de carácter pesimista para Ecuador es que nuestro país al parecer es uno de los países con más baja independencia familiar. Esto se refiere a que los antecedentes de los padres son más determinantes en el futuro educativo de sus hijos. Por el contrario, un país con alta independencia familiar hace que “salir” de la pobreza sea más fácil para nuevas generaciones porque “dependen” menos del pasado de sus padres. Esta relación se encuentra expuesta en el Gráfico 4, donde Ecuador se encuentra en el tercer lugar de la serie de países graficados.

Lo Feo del Reporte

Si bien el reporte deja ligeramente de lado la cultura del estudio de la pobreza, sigue siendo parte de la tradición de medir la clase media desde un aspecto puramente económico, y peor aún monetario. Las clasificaciones donde se configuran los segmentos “pobres”, “vulnerables” y “clase media” están generadas en base a umbrales de ingreso per cápita restando importancia a importantes avances metodológicos donde se utilizan múltiples criterios para estratificar a la población. ¿Por qué estratificar a la población por variables distintas al ingreso? Simple y fundamental: el ingreso de una familia no garantiza un espacio social y/o político dentro de la definición clásica de Estrato Medio.

En este sentido el reporte menciona superficialmente la relación que existe entre el estrato medio y el nivel de educación, pero como variable de análisis posterior al ejercicio cuantitativo para estratificar. Lo mismo sucede con el nivel de urbanización, inserción de la educación de la mujer en la economía. Ejercicios más integrales en este sentido ya se han realizado antes por parte del ente oficial de estadísticas en Ecuador. Aquí se puede encontrar el reporte: http://www.inec.gob.ec/estadisticas/?option=com_content&view=article&id=112&Itemid=90&

Otro aspecto “feo” del reporte es que detecto un ligero sesgo para dar a entender como que el impulsor del crecimiento de la clase media es el crecimiento del PIB, cuando no existe una demostración cuantitativa específica para demostrar su causalidad. Explicitamente el reporte menciona “el crecimiento económico como el principal IMPULSOR de la expansión de la clase media” (mayúsculas son mías), pero más adelante en el mismo párrafo mencionan “sobre la base de la evidencia presentada en el informe, las variables en cuestión NO deberían interpretarse como CAUSAS de la movilidad”. ¿Osea el PIB es impulsor del cambio pero no la causa? O algo no suena bien en la redacción del reporte o hay una contradicción de los autores.

Desafíos para el futuro (política pública)

Personalmente creo que el reto proviene de lo metodológico y se convierte en concepto de política pública. Me explico: hay que entender al estrato medio no solo como “hogares que ganan más dinero, lo suficiente como para no ser pobres” y entenderlos como sujetos políticos y sociales que tienen estabilidad económica pero al mismo tiempo tienen capacidad para ejercer derechos de participación política y social. Lo que el reporte menciona como “contrato social”, es posible cambiarlo y mantener la dinámica de una robusta clase media pero que no solo gana más dinero que el pasado sino que ejerce más derechos y con mayor eficiencia: mujeres más activas social y laboralmente, equidad de oportunidades intra e intergeneracionalmente, seguridad ciudadana (dicho sea de paso, absolutamente olvidado en el reporte) y formalidad del mercado laboral dentro de un proceso estable y sostenible ambientalmente de urbanización de los países. (el reporte deja el sabor de que la urbanización favorece el crecimiento del estrato medio, pero no menciona los costes asociados ni la preocupante insostenibilidad ambiental de esa urbanización en ciertas ciudades latinoamericanas.

Metodológicamente

En aspectos metodológicos creo que reto esta en incorporar más dimensiones de estratificación, como lo hizo INEC en años pasados y no solo guiarse por variables monetarias. Finalmente creo que hay que ser más cuidadosos y explícitos con la construcción de paneles sintéticos que aún no me convencen de que sean una salida analítica ante la ausencia de información tendencial en nuestros países.

 

 

¿Qué es eso la inflación?: Estrategias sencillas para enfrentar una crecida de precios

Solo para quienes estamos a cargo de las compras semanales del hogar sentimos muy de cerca los cambios de precios en los productos de primera necesidad. Es muy fácil darse cuenta cuando nuestros productos preferidos varían en precio, cantidad, tamaño y calidad. En este contexto a veces resulta justificable sentir a la inflación como un concepto lejano y difícil de entender, peor cuando los porcentajes de variación de precios según la inflación casi nunca superan el 1% mensual.
Esto se debe a una sencilla razón: el cálculo de la inflación no incluye solamente lo que compramos frecuentemente para nuestro hogar, incluye muchísimas cosas más que a veces las compramos una vez al mes, otras cosas que compramos una vez cada seis meses e inclusive otras cosas que compramos una vez por año. Al calcular la inflación se realiza una especie de promedio de todos esos productos, lo que causa que el indicador final tenga variaciones más pequeñas de las que sentimos en nuestro consumo frecuente.
En términos prácticos entonces la inflación no es más que la variación de precios de muchos productos que se consumen en la economía, no solo los de consumo frecuente. La inflación es un indicador macroeconómico que sirve para que economistas hagan cálculos no siempre claros y no siempre muy aterrizados.
 
Entonces ¿qué estadística usar para tener una referencia de variación de precios que me afectan?
Si Ud. quiere comparar los precios de su gasto frecuente no es recomendable usar el indicador de inflación sino el Costo de la Canasta Familiar Básica. Por ejemplo: la inflación en el mes de marzo del 2012 fue de 0,9%; es decir menos del 1%, que a pesar de ser un crecimiento macroeconómico alto, no se siente como una variación microeconómica grande. Sin embargo si UD averigua el costo de la Canasta Familiar Básica a la misma fecha encontrará que estaba situada en 587 dólares mensuales. Es decir, en promedio una familia típica ecuatoriana debió haber gastado como mínimo casi $ 590 dólares mensuales para consumir lo básico en el mes. ¿Suena más creíble verdad?
 
¿Cómo enfrentar la crecida de precios?
En una economía sana es normal que exista crecimiento de precios. No es el momento de explicar los motivos pero es algo que los consumidores debemos conocerlo: en una economía en crecimiento, los precios van a subir y por ello debemos tener una planificación adecuada sobre nuestros gastos y referencias sobre estimaciones de esos precios.
Propongo cinco ideas simples que pueden ayudar a enfrentar el crecimiento de precios. Estas ideas le pueden ayudar a ahorrar dinero y así tener una actitud y decisión más inteligente al momento de asignar dinero del presupuesto familiar.
1.     Compre cosas de temporada
Todo mundo sabe que existen productos agrícolas que son más baratos en determinadas temporadas del año, pero no vendría nada mal una ayuda memoria basada en los datos oficiales. A continuación se enlistan los productos que pertenecen a la canasta básica y que tienen una regularidad en su comportamiento anual; es decir se puede encontrar estos productos más convenientes en determinadas épocas del año. También he enlistado los productos que tienen un comportamiento más errático durante el año, sobre estos habrá que analizar alguna de las alternativas siguientes.
Condición de Estacionalidad
No
Arroz
Fideo
Pescado
Pan
Atún enlatado
Carne con hueso
Manteca vegetal
Carne de pollo
Huevo de gallina
Aceite vegetal
Leche fresca
Energía eléctrica
Queso
Zapatos de mujer
Arveja tierna
Medicinas y remedios
Cebolla blanca
Matrícula secundaria
Cebolla colorada
Choclo
Fréjol tierno
Haba tierna
Yuca
Lenteja
Maní
Fréjol seco
Aguacate
Limón
Naranja
Naranjilla
Guineo
Plátano
Azúcar
Sal
Café soluble
Gelatina
Agua
Detergente
Jabón para lavar
Papel higiénico
Escoba
Camisa
Desodorante
Jabón tocador
Pasta dental
Shampoo
Cine
Cigarrillos
Útiles primaria
Útiles secundaria
2.     De ser posible haga sus compras en mayoristas o centros de distribución
 
Comprar en un mercado mayorista o un centro de distribución puede reducir considerablemente costos. En un análisis que hicimos en INEC en el año 2008, que postearé próximamente, descubrimos reducciones de precio muy grandes en productos que llegaban a mercados de transferencia en Quito y Guayaquil. La cadena de intermediarios incrementa los precios de acuerdo al lugar en inclusive la hora de compra, influyendo en el precio final.
En este caso UD debería analizar si conviene ir a un lugar más grande de compra y beneficiarse de mejores precios. De acuerdo a la experiencia del INEC y a estudios que hemos realizado, a continuación se enlistan los lugares de venta de distribución de productos de primera necesidad por ciudad para Esmeraldas, Guayaquil, Machala, Manta, Ambato, Cuenca, Loja y Quito, incluyendo los días de mayor oferta y en ciertos casos la hora.
3.     Busque comprar con otras personas o en grupos para beneficiarse de descuentos por cantidad
 
Una vieja estrategia pero que se mantiene útil. Para nadie es sorpresa que comprar en cantidad reduce los precios unitarios, sin embargo pocos lo practican de forma frecuente. En una primera impresión puede que le resulte difícil pesar en comprar “con más personas” pero sugiero analizarlo dos veces. ¿Qué tal si el fin de semana decide ir al mercado con sus familiares más cercanos? En zonas urbano marginales y especialmente en zonas rurales, es mucho más fácil “asociarse” con vecinos, amigos y conocidos para comprar en grupo. En varios casos se comparte no solo el beneficio de los precios unitarios sino el compartir el gasto de transporte que se convierte en un solo rubro. Comprar en grupo hasta podría ser un buen pretexto para compartir más con la familia y amigos.
4.     Analice los canales de compra disponibles
Recuerde que UD es el consumidor y puede elegir entre alternativas para decidir qué y donde comprar. Desafortunadamente en el Ecuador aún hay barreras que evitan que entren más oferentes a prestar servicios como supermercados pero también hay nuevas y buenas noticias para que ese panorama mejore. Piense dos veces al momento de decidir dónde va a comprar y hágase este par de preguntas:
 ¿Está seguro que no hay otras opciones a una distancia razonablemente similar?
¿Alguna vez ha intentado comprar en otros lugares y comparó “sesudamente” cómo le fue?
Puede que campañas publicitarias de grandes empresas de comercialización de productos sean efectivas y UD tenga en mente solamente esas marcas pero también hay otras que tienen presencia en la mayoría de ciudades pero no tienen la capacidad económica para promocionarse como las grandes. Gástese unos minutos de fin de semana en darse una buena vuelta por la zona, quizás encuentre más oferta de la que pensaba y quizás estas nuevas alternativas presenten precios más convenientes[1].
Para ayudar a tener un panorama claro de la oferta de puntos de venta que existe en el Ecuador adjunto un listado el número de supermercados y de tiendas que existen en las principales ciudades del país, usando los resultados del Censo Económico del 2010. Tome en cuenta que en varias ciudades las alternativas no son pocas.
5.     Planifique su presupuesto y asigne prioridades
Esta es la estrategia más importante. Si UD no tiene el hábito de planificar periódicamente cuánta plata tiene y cuánto se puede gastar, UD tendrá problemas financieros tarde o temprano. Bueno, a menos que sea un rentista millonario o algo así, perfiles a las que no está dedicada esta página. De todas formas empecemos de nuevo haciéndonos un par de preguntas:
·       ¿Cuándo fue la última vez que escribió en un papel o en una hoja de cálculo cada uno de los rubros que necesita gastar mensualmente?
·       ¿Hace un seguimiento al menos mensual de cuánto gastó el mes anterior?
Si aún no lo ha hecho o no lo hace frecuentemente le sugiero que lo haga. Este hábito es útil  porque adicionalmente ayuda a asignar prioridades de gasto de acuerdo a los intereses de la pareja en una familia (si fuere el caso). Son cosas que hay que hablarlas, discutirlas y decidir. Ya no estamos en el tiempo en que el hombre era el que decidía sin consultar. Si UD es hombre debería discutirlo con su mujer y si UD es mujer debería buscar mecanismos para que sea una decisión compartida.
Las prioridades también hay que pensarlas muy bien, porque puede ser muy obvio que UD decida priorizar la educación de sus hijos o el alimento versus entretenimiento, pero también hay que establecer prioridades sobre otros tipos de gasto que no suelen ser tan obvios. Por ejemplo: ¿pensaron el porcentaje de gasto que asignan a transporte? Esta suele ser una variable muy poco “razonada” por los hogares y encadena una serie de decisiones que pueden beneficiar económicamente al hogar. Suelto algunas preguntas que pueden guiar en la discusión:
¿Qué tan cerca quedan sus establecimientos de trabajo y estudio? ¿Utilizaron la ubicación geográfica como criterio al momento de decidir donde estudiarán sus hijos?
¿Cuántas personas en casa se mueven todos los días? ¿Comparten el transporte como podrían?
¿Cuánto gasta mensualmente en alimentos fuera del hogar? ¿Podría reemplazar eso por alimentos preparados en casa, ojalá entre varios integrantes?
¿Cuánto gasta en entretenimiento? ¿Podría planificar actividades de entretenimiento en familia? ¿Sabía que podría resultar más barato que por separado?
Estas cinco ideas pueden prestarse a debate y en determinados casos unas serán más útiles que otras, inténtelo con al menos un par de ellas, de seguro puede ayudarle a optimizar su presupuesto y en más de un caso, en compartir más con sus cercanos.
Este documento pretendió explicar más sobre la inflación y sobre todo recomendar algunas estrategias para ahorrar dinero frente a una crecida de precios. Las estrategias son más complejas si UD es una familia grande o tiene barreras para alguna de estas limitaciones. En entregas futuras ampliaré estrategias para casos más específicos y también estrategias para empresas que pueden aprovechar nichos que no necesariamente son visibles.

[1] En esta sección valdría la pena mencionar el surgimiento de nuevos canales de venta como los virtuales (internet). Personalmente creo que en Ecuador aún no están bien desarrollados y aún no hay oferta lo suficientemente grande para influir en el precio de las compras frecuentes. De todas formas manténgase alerta, el internet crecerá cada vez más y no sería extraño que UD pueda hacer compras a través de la red de la forma más simple y sobre todo más barata.